Isaías
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El libro de Isaías es el más importante de los libros proféticos,
que recordarán y citarán constantemente Jesús y sus apóstoles.
Las palabras de Isaías están contenidas en los capítulos 1-39
del libro que lleva su nombre.
La segunda parte del libro, o sea, los capítulos 40-66, reúne
las palabras de otros profetas que escribieron siglo y medio más
tarde
Capítulo 1
Una nación pecadora
1:1 Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual vio
acerca de Judá y Jerusalén en días de Uzías,
Jotam,
Acaz  y
Ezequías,
reyes de Judá.
1:2 Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla
Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos
se rebelaron contra mí.
1:3 El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de
su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento.
1:4 ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación
de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron
a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás.
1:5 ¿Por qué querréis ser castigados aún?
¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está
enferma, y todo corazón doliente.
1:6 Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él
cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están
curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.
1:7 Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas
a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros,
y asolada como asolamiento de extraños.
1:8 Y queda la hija de Sion como enramada en viña, y como
cabaña en melonar, como ciudad asolada.
1:9 Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado
un resto pequeño, como Sodoma fuéramos, y semejantes
a Gomorra.
Llamamiento al arrepentimiento verdadero
1:10 Príncipes de Sodoma, oíd la palabra de Jehová;
escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra.
1:11 ¿Para qué me sirve, dice Jehová, la
multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos
de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de
bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.
1:12 ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando
venís a presentaros delante de mí para hollar mis
atrios?
1:13 No me traigáis más vana ofrenda; el incienso
me es abominación; luna nueva y día de reposo, el
convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras
fiestas solemnes.
1:14 Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene
aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas.
1:15 Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé
de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la
oración, yo no oiré; llenas están de sangre
vuestras manos.
1:16 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras
de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo;
1:17 aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al
agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.
1:18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros
pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos;
si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como
blanca lana.
1:19 Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra;
1:20 si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos
a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho.
Juicio y redención de Jerusalén
1:21 ¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad
fiel? Llena estuvo de justicia, en ella habitó la equidad;
pero ahora, los homicidas.
1:22 Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está
mezclado con agua.
1:23 Tus príncipes, prevaricadores y compañeros
de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas;
no hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa
de la viuda.
1:24 Por tanto, dice el Señor, Jehová de los ejércitos,
el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de
mis enemigos, me vengaré de mis adversarios;
1:25 y volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta
lo más puro tus escorias, y quitaré toda tu impureza.
1:26 Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros
como eran antes; entonces te llamarán Ciudad de justicia,
Ciudad fiel.
1:27 Sion será rescatada con juicio, y los convertidos
de ella con justicia.
1:28 Pero los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados,
y los que dejan a Jehová serán consumidos.
1:29 Entonces os avergonzarán las encinas que amasteis,
y os afrentarán los huertos que escogisteis.
1:30 Porque seréis como encina a la que se le cae la hoja,
y como huerto al que le faltan las aguas.
1:31 Y el fuerte será como estopa, y lo que hizo como centella;
y ambos serán encendidos juntamente, y no habrá
quien apague.
Capítulo 2
Reinado universal de Jehová
(Mi. 4. 1-3)
2:1 Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá
y de Jerusalén.
2:2 Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será
confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los
montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán
a él todas las naciones.
2:3 Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos
al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará
sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá
la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.
2:4 Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos
pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus
lanzas en hoces;
no alzará espada nación contra nación, ni se
adiestrarán más para la guerra.
Juicio de Jehová contra los soberbios
2:5 Venid, oh casa de Jacob, y caminaremos a la luz de Jehová.
2:6 Ciertamente tú has dejado tu pueblo, la casa de Jacob,
porque están llenos de costumbres traídas del oriente,
y de agoreros, como los filisteos; y pactan con hijos de extranjeros.
2:7 Su tierra está llena de plata y oro, sus tesoros no
tienen fin. También está su tierra llena de caballos,
y sus carros son innumerables.
2:8 Además su tierra está llena de ídolos,
y se han arrodillado ante la obra de sus manos y ante lo que fabricaron
sus dedos.
2:9 Y se ha inclinado el hombre, y el varón se ha humillado;
por tanto, no los perdones.
2:10 Métete en la peña,
escóndete en el polvo, de la presencia temible de Jehová,
y del resplandor de su majestad.
2:11 La altivez de los ojos del hombre será abatida, y
la soberbia de los hombres será humillada; y Jehová
solo será exaltado en aquel día.
2:12 Porque día de Jehová de los ejércitos
vendrá sobre todo soberbio y altivo, sobre todo enaltecido,
y será abatido;
2:13 sobre todos los cedros del Líbano altos y erguidos,
y sobre todas las encinas de Basán;
2:14 sobre todos los montes altos, y sobre todos los collados
elevados;
2:15 sobre toda torre alta, y sobre todo muro fuerte;
2:16 sobre todas las naves de Tarsis, y sobre todas las pinturas
preciadas.
2:17 La altivez del hombre será abatida, y la soberbia
de los hombres será humillada; y solo Jehová será
exaltado en aquel día.
2:18 Y quitará totalmente los ídolos.
2:19 Y se meterán en las cavernas de las peñas y
en las aberturas de la tierra, por la presencia temible de Jehová,
y por el resplandor de su majestad, cuando él se levante
para castigar la tierra.
2:20 Aquel día arrojará el hombre a los topos y
murciélagos sus ídolos de plata y sus ídolos
de oro, que le hicieron para que adorase,
2:21 y se meterá en las hendiduras de las rocas y en las
cavernas de las peñas, por la presencia formidable de Jehová,
y por el resplandor de su majestad, cuando se levante para castigar
la tierra.
2:22 Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz;
porque ¿de qué es él estimado?
Capítulo 3
Juicio de Jehová contra Judá
y Jerusalén
3:1 Porque he aquí que el Señor Jehová de los
ejércitos quita de Jerusalén y de Judá al sustentador
y al fuerte, todo sustento de pan y todo socorro de agua;
3:2 el valiente y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el
adivino y el anciano;
3:3 el capitán de cincuenta y el hombre de respeto, el consejero,
el artífice excelente y el hábil orador.
3:4 Y les pondré jóvenes por príncipes, y muchachos
serán sus señores.
3:5 Y el pueblo se hará violencia unos a otros, cada cual
contra su vecino; el joven se levantará contra el anciano,
y el villano contra el noble.
3:6 Cuando alguno tomare de la mano a su hermano, de la familia
de su padre, y le dijere: Tú tienes vestido, tú serás
nuestro príncipe, y toma en tus manos esta ruina;
3:7 él jurará aquel día, diciendo: No tomaré
ese cuidado; porque en mi casa ni hay pan, ni qué vestir;
no me hagáis príncipe del pueblo.
3:8 Pues arruinada está Jerusalén, y Judá ha
caído; porque la lengua de ellos y sus obras han sido contra
Jehová para irritar los ojos de su majestad.
3:9 La apariencia de sus rostros testifica contra ellos; porque
como Sodoma publican su pecado, no lo disimulan. ¡Ay del alma
de ellos! porque amontonaron mal para sí.
3:10 Decid al justo que le irá bien, porque comerá
de los frutos de sus manos.
3:11 ¡Ay del impío! Mal le irá, porque según
las obras de sus manos le será pagado.
3:12 Los opresores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon
de él. Pueblo mío, los que te guían te engañan,
y tuercen el curso de tus caminos.
3:13 Jehová está en pie para litigar, y está
para juzgar a los pueblos.
3:14 Jehová vendrá a juicio contra los ancianos de
su pueblo y contra sus príncipes; porque vosotros habéis
devorado la viña, y el despojo del pobre está en vuestras
casas.
3:15 ¿Qué pensáis vosotros que majáis
mi pueblo y moléis las caras de los pobres? dice el Señor,
Jehová de los ejércitos.
Juicio contra las hijas de Sion
3:16 Asimismo dice Jehová: Por cuanto las hijas de Sion
se ensoberbecen, y andan con cuello erguido y con ojos desvergonzados;
cuando andan van danzando, y haciendo son con los pies;
3:17 por tanto, el Señor raerá la cabeza de las
hijas de Sion, y Jehová descubrirá sus vergüenzas.
3:18 Aquel día quitará el Señor el atavío
del calzado, las redecillas, las lunetas,
3:19 los collares, los pendientes y los brazaletes,
3:20 las cofias, los atavíos de las piernas, los partidores
del pelo, los pomitos de olor y los zarcillos,
3:21 los anillos, y los joyeles de las narices,
3:22 las ropas de gala, los mantoncillos, los velos, las bolsas,
3:23 los espejos, el lino fino, las gasas y los tocados.
3:24 Y en lugar de los perfumes aromáticos vendrá
hediondez; y cuerda en lugar de cinturón, y cabeza rapada
en lugar de la compostura del cabello; en lugar de ropa de gala
ceñimiento de cilicio, y quemadura en vez de hermosura.
3:25 Tus varones caerán a espada, y tu fuerza en la guerra.
3:26 Sus puertas se entristecerán y enlutarán, y
ella, desamparada, se sentará en tierra.
Capítulo 4
4:1 Echarán mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo,
diciendo: Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de
nuestras ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita
nuestro oprobio.
Futuro glorioso de Jerusalén
4:2 En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para
hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra,
a los sobrevivientes de Israel.
4:3 Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere
dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los
que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes,
4:4 cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de
Sion, y limpie la sangre de Jerusalén de en medio de ella,
con espíritu de juicio y con espíritu de devastación.
4:5 Y creará Jehová sobre toda la morada del monte
de Sion, y sobre los lugares de sus convocaciones, nube y oscuridad
de día, y de noche resplandor de fuego que eche llamas;
porque sobre toda gloria habrá un dosel,
4:6 y habrá un abrigo para sombra contra el calor del día,
para refugio y escondedero contra el turbión y contra el
aguacero.
Capítulo 5
Parábola de la viña
5:1 Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su
viña. 
Tenía mi amado una viña en una ladera fértil.
5:2 La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas;
había edificado en medio de ella una torre, y hecho también
en ella un lagar; y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres.
5:3 Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá,
juzgad ahora entre mí y mi viña.
5:4 ¿Qué más se podía hacer a mi viña,
que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo
que diese uvas, ha dado uvas silvestres?
5:5 Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña:
Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré
su cerca, y será hollada.
5:6 Haré que quede desierta; no será podada ni cavada,
y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré
que no derramen lluvia sobre ella.
5:7 Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos
es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa
suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí
clamor.
Ayes sobre los malvados
5:8 ¡Ay de los que juntan casa a casa, y añaden
heredad a heredad hasta ocuparlo todo! ¿Habitaréis
vosotros solos en medio de la tierra?
5:9 Ha llegado a mis oídos de parte de Jehová de
los ejércitos, que las muchas casas han de quedar asoladas,
sin morador las grandes y hermosas.
5:10 Y diez yugadas de viña producirán un bato,
y un homer de semilla producirá un efa.
5:11 ¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir
la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el
vino los enciende!
5:12 Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas
y vino, y no miran la obra de Jehová, ni consideran la
obra de sus manos.
5:13 Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo
conocimiento; y su gloria pereció de hambre, y su multitud
se secó de sed.
5:14 Por eso ensanchó su interior el Seol, y sin medida
extendió su boca; y allá descenderá la gloria
de ellos, y su multitud, y su fausto, y el que en él se
regocijaba.
5:15 Y el hombre será humillado, y el varón será
abatido, y serán bajados los ojos de los altivos.
5:16 Pero Jehová de los ejércitos será exaltado
en juicio, y el Dios Santo será santificado con justicia.
5:17 Y los corderos serán apacentados según su costumbre;
y extraños devorarán los campos desolados de los
ricos.
5:18 ¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad,
y el pecado como con coyundas de carreta,
5:19 los cuales dicen: Venga ya, apresúrese su obra, y
veamos; acérquese, y venga el consejo del Santo de Israel,
para que lo sepamos!
5:20 ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno
malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que
ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!
5:21 ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que
son prudentes delante de sí mismos!
5:22 ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres
fuertes para mezclar bebida;
5:23 los que justifican al impío mediante cohecho, y al
justo quitan su derecho!
5:24 Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo,
y la llama devora la paja, así será su raíz
como podredumbre, y su flor se desvanecerá como polvo;
porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos,
y abominaron la palabra del Santo de Israel.
5:25 Por esta causa se encendió el furor de Jehová
contra su pueblo, y extendió contra él su mano,
y le hirió; y se estremecieron los montes, y sus cadáveres
fueron arrojados en medio de las calles. Con todo esto no ha cesado
su furor, sino que todavía su mano está extendida.
5:26 Alzará pendón a naciones lejanas, y silbará
al que está en el extremo de la tierra; y he aquí
que vendrá pronto y velozmente.
5:27 No habrá entre ellos cansado, ni quien tropiece; ninguno
se dormirá, ni le tomará sueño; a ninguno
se le desatará el cinto de los lomos, ni se le romperá
la correa de sus sandalias.
5:28 Sus saetas estarán afiladas, y todos sus arcos entesados;
los cascos de sus caballos parecerán como de pedernal,
y las ruedas de sus carros como torbellino.
5:29 Su rugido será como de león; rugirá
a manera de leoncillo, crujirá los dientes, y arrebatará
la presa; se la llevará con seguridad, y nadie se la quitará.
5:30 Y bramará sobre él en aquel día como
bramido del mar; entonces mirará hacia la tierra, y he
aquí tinieblas de tribulación, y en sus cielos se
oscurecerá la luz.
Capítulo 6
Visión y llamamiento de Isaías
6:1 En el año que murió el rey Uzías
vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus
faldas llenaban el templo.
6:2 Por encima de él había serafines; cada uno tenía
seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían
sus pies, y con dos volaban.
6:3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo,
Jehová de los ejércitos;
toda la tierra está llena de su gloria.
6:4 Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del
que clamaba, y la casa se llenó de humo.
6:5 Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque
siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo
que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová
de los ejércitos.
6:6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo
en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas
tenazas;
6:7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí
que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio
tu pecado.
6:8 Después oí la voz del Señor, que decía:
¿A quién enviaré, y quién irá
por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame
a mí.
6:9 Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis;
ved por cierto, mas no comprendáis.
6:10 Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos,
y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus
oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y
haya para él sanidad.   
6:11 Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió
él: Hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador,
y no haya hombre en las casas, y la tierra esté hecha un
desierto;
6:12 hasta que Jehová haya echado lejos a los hombres, y
multiplicado los lugares abandonados en medio de la tierra.
6:13 Y si quedare aún en ella la décima parte, ésta
volverá a ser destruida; pero como el roble y la encina,
que al ser cortados aún queda el tronco, así será
el tronco, la simiente santa.
Capítulo 7
Mensaje de Isaías a Acaz
7:1 Aconteció en los días de Acaz hijo de Jotam, hijo
de Uzías, rey de Judá, que Rezín rey de Siria
y Peka hijo de Remalías, rey de Israel, subieron contra Jerusalén
para combatirla; pero no la pudieron tomar.
7:2 Y vino la nueva a la casa de David, diciendo: Siria se ha confederado
con Efraín. Y se le estremeció el corazón,
y el corazón de su pueblo, como se estremecen los árboles
del monte a causa del viento.
7:3 Entonces dijo Jehová a Isaías: Sal ahora al encuentro
de Acaz, tú, y Sear-jasub tu hijo, al extremo del acueducto
del estanque de arriba, en el camino de la heredad del Lavador,
7:4 y dile: Guarda, y repósate; no temas, ni se turbe tu
corazón a causa de estos dos cabos de tizón que humean,
por el ardor de la ira de Rezín y de Siria, y del hijo de
Remalías.
7:5 Ha acordado maligno consejo contra ti el sirio, con Efraín
y con el hijo de Remalías, diciendo:
7:6 Vamos contra Judá y aterroricémosla, y repartámosla
entre nosotros, y pongamos en medio de ella por rey al hijo de Tabeel.
7:7 Por tanto, Jehová el Señor dice así: No
subsistirá, ni será.
7:8 Porque la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco,
Rezín; y dentro de sesenta y cinco años Efraín
será quebrantado hasta dejar de ser pueblo.
7:9 Y la cabeza de Efraín es Samaria, y la cabeza de Samaria
el hijo de Remalías. Si vosotros no creyereis, de cierto
no permaneceréis.
7:10 Habló también Jehová a Acaz, diciendo:
7:11 Pide para ti señal de Jehová tu Dios, demandándola
ya sea de abajo en lo profundo, o de arriba en lo alto.
7:12 Y respondió Acaz: No pediré, y no tentaré
a Jehová.
7:13 Dijo entonces Isaías: Oíd ahora, casa de David.
¿Os es poco el ser molestos a los hombres, sino que también
lo seáis a mi Dios?
7:14 Por tanto, el Señor mismo os dará señal:
He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz
un hijo,
y llamará su nombre Emanuel.
7:15 Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo
malo y escoger lo bueno.
7:16 Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger
lo bueno, la tierra de los dos reyes que tú temes será
abandonada.
7:17 Jehová hará venir sobre ti, sobre tu pueblo y
sobre la casa de tu padre, días cuales nunca vinieron desde
el día que Efraín se apartó de Judá,
esto es, al rey de Asiria.
7:18 Y acontecerá que aquel día silbará Jehová
a la mosca que está en el fin de los ríos de Egipto,
y a la abeja que está en la tierra de Asiria;
7:19 y vendrán y acamparán todos en los valles desiertos,
y en las cavernas de las piedras, y en todos los zarzales, y en
todas las matas.
7:20 En aquel día el Señor raerá con navaja
alquilada, con los que habitan al otro lado del río, esto
es, con el rey de Asiria, cabeza y pelo de los pies, y aun la barba
también quitará.
7:21 Acontecerá en aquel tiempo, que criará un hombre
una vaca y dos ovejas;
7:22 y a causa de la abundancia de leche que darán, comerá
mantequilla; ciertamente mantequilla y miel comerá el que
quede en medio de la tierra.
7:23 Acontecerá también en aquel tiempo, que el lugar
donde había mil vides que valían mil siclos de plata,
será para espinos y cardos.
7:24 Con saetas y arco irán allá, porque toda la tierra
será espinos y cardos.
7:25 Y a todos los montes que se cavaban con azada, no llegarán
allá por el temor de los espinos y de los cardos, sino que
serán para pasto de bueyes y para ser hollados de los ganados.
Capítulo 8
Sea Jehová vuestro temor
8:1 Me dijo Jehová: Toma una tabla grande, y escribe en ella
con caracteres legibles tocante a Maher-salal-hasbaz.
8:2 Y junté conmigo por testigos fieles al sacerdote Urías
y a Zacarías hijo de Jeberequías.
8:3 Y me llegué a la profetisa, la cual concibió,
y dio a luz un hijo. Y me dijo Jehová: Ponle por nombre Maher-salal-hasbaz.
8:4 Porque antes que el niño sepa decir: Padre mío,
y Madre mía, será quitada la riqueza de Damasco y
los despojos de Samaria delante del rey de Asiria.
8:5 Otra vez volvió Jehová a hablarme, diciendo:
8:6 Por cuanto desechó este pueblo las aguas de Siloé,
que corren mansamente, y se regocijó con Rezín y con
el hijo de Remalías;
8:7 he aquí, por tanto, que el Señor hace subir sobre
ellos aguas de ríos, impetuosas y muchas, esto es, al rey
de Asiria con todo su poder; el cual subirá sobre todos sus
ríos, y pasará sobre todas sus riberas;
8:8 y pasando hasta Judá, inundará y pasará
adelante, y llegará hasta la garganta; y extendiendo sus
alas, llenará la anchura de tu tierra, oh Emanuel.
8:9 Reuníos, pueblos, y seréis quebrantados; oíd,
todos los que sois de lejanas tierras; ceñíos, y seréis
quebrantados; disponeos, y seréis quebrantados.
8:10 Tomad consejo, y será anulado; proferid palabra, y no
será firme, porque Dios está con nosotros.
8:11 Porque Jehová me dijo de esta manera con mano fuerte,
y me enseñó que no caminase por el camino de este
pueblo, diciendo:
8:12 No llaméis conspiración a todas las cosas que
este pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos
temen, ni tengáis miedo.
8:13 A Jehová de los ejércitos, a él santificad;
sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.
8:14 Entonces él será por santuario; pero a las dos
casas de Israel, por piedra para tropezar, y por tropezadero para
caer, y por lazo y por red al morador de Jerusalén.
8:15 Y muchos tropezarán entre ellos, y caerán, y
serán quebrantados;
y se enredarán y serán apresados.
8:16 Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos.
8:17 Esperaré, pues, a Jehová, el cual escondió
su rostro de la casa de Jacob, y en él confiaré.
8:18 He aquí, yo y los hijos que me dio Jehová somos
por señales y presagios en Israel, de parte de Jehová
de los ejércitos, que mora en el monte de Sion.
8:19 Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos,
que susurran hablando, responded: ¿No consultará el
pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los
vivos?
8:20 ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto,
es porque no les ha amanecido.
8:21 Y pasarán por la tierra fatigados y hambrientos, y acontecerá
que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a su
rey y a su Dios, levantando el rostro en alto.
8:22 Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación
y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las
tinieblas.
Capítulo 9
Nacimiento y reinado del Mesías
9:1 Mas no habrá siempre oscuridad para la que está
ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el
tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón
y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria
el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de
los gentiles.
9:2 El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban
en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.
9:3 Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán
delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando
reparten despojos.
9:4 Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro,
y el cetro de su opresor, como en el día de Madián.
9:5 Porque todo calzado que lleva el guerrero en el tumulto de la
batalla, y todo manto revolcado en sangre, serán quemados,
pasto del fuego.
9:6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el
principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable,
Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
9:7 Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite,
sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y
confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para
siempre.
El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
La ira de Jehová contra Israel
9:8 El Señor envió palabra a Jacob, y cayó
en Israel.
9:9 Y la sabrá todo el pueblo, Efraín y los moradores
de Samaria, que con soberbia y con altivez de corazón dicen:
9:10 Los ladrillos cayeron, pero edificaremos de cantería;
cortaron los cabrahigos, pero en su lugar pondremos cedros.
9:11 Pero Jehová levantará los enemigos de Rezín
contra él, y juntará a sus enemigos;
9:12 del oriente los sirios, y los filisteos del poniente; y a
boca llena devorarán a Israel. Ni con todo eso ha cesado
su furor, sino que todavía su mano está extendida.
9:13 Pero el pueblo no se convirtió al que lo castigaba,
ni buscó a Jehová de los ejércitos.
9:14 Y Jehová cortará de Israel cabeza y cola, rama
y caña en un mismo día.
9:15 El anciano y venerable de rostro es la cabeza; el profeta
que enseña mentira, es la cola.
9:16 Porque los gobernadores de este pueblo son engañadores,
y sus gobernados se pierden.
9:17 Por tanto, el Señor no tomará contentamiento
en sus jóvenes, ni de sus huérfanos y viudas tendrá
misericordia; porque todos son falsos y malignos, y toda boca
habla despropósitos. Ni con todo esto ha cesado su furor,
sino que todavía su mano está extendida.
9:18 Porque la maldad se encendió como fuego, cardos y
espinos devorará; y se encenderá en lo espeso del
bosque, y serán alzados como remolinos de humo.
9:19 Por la ira de Jehová de los ejércitos se oscureció
la tierra, y será el pueblo como pasto del fuego; el hombre
no tendrá piedad de su hermano.
9:20 Cada uno hurtará a la mano derecha, y tendrá
hambre, y comerá a la izquierda, y no se saciará;
cada cual comerá la carne de su brazo;
9:21 Manasés a Efraín, y Efraín a Manasés,
y ambos contra Judá. Ni con todo esto ha cesado su furor,
sino que todavía su mano está extendida.
Capítulo 10
10:1 ¡Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben tiranía,
10:2 para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho
a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas, y robar
a los huérfanos!
10:3 ¿Y qué haréis en el día del castigo?
¿A quién os acogeréis para que os ayude, cuando
venga de lejos el asolamiento? ¿En dónde dejaréis
vuestra gloria?
10:4 Sin mí se inclinarán entre los presos, y entre
los muertos caerán. Ni con todo esto ha cesado su furor,
sino que todavía su mano está extendida.
Asiria, instrumento de Dios
10:5 Oh Asiria, 
vara y báculo de mi furor, en su mano he puesto mi ira.
10:6 Le mandaré contra una nación pérfida,
y sobre el pueblo de mi ira le enviaré, para que quite
despojos, y arrebate presa, y lo ponga para ser hollado como lodo
de las calles.
10:7 Aunque él no lo pensará así, ni su corazón
lo imaginará de esta manera, sino que su pensamiento será
desarraigar y cortar naciones no pocas.
10:8 Porque él dice: Mis príncipes, ¿no son
todos reyes?
10:9 ¿No es Calno como Carquemis, Hamat como Arfad, y Samaria
como Damasco?
10:10 Como halló mi mano los reinos de los ídolos,
siendo sus imágenes más que las de Jerusalén
y de Samaria;
10:11 como hice a Samaria y a sus ídolos, ¿no haré
también así a Jerusalén y a sus ídolos?
10:12 Pero acontecerá que después que el Señor
haya acabado toda su obra en el monte de Sion y en Jerusalén,
castigará el fruto de la soberbia del corazón del
rey de Asiria, y la gloria de la altivez de sus ojos.
10:13 Porque dijo: Con el poder de mi mano lo he hecho, y con
mi sabiduría, porque he sido prudente; quité los
territorios de los pueblos, y saqueé sus tesoros, y derribé
como valientes a los que estaban sentados;
10:14 y halló mi mano como nido las riquezas de los pueblos;
y como se recogen los huevos abandonados, así me apoderé
yo de toda la tierra; y no hubo quien moviese ala, ni abriese
boca y graznase.
10:15 ¿Se gloriará el hacha contra el que con ella
corta? ¿Se ensoberbecerá la sierra contra el que
la mueve? ¡Como si el báculo levantase al que lo
levanta; como si levantase la vara al que no es leño!
10:16 Por esto el Señor, Jehová de los ejércitos,
enviará debilidad sobre sus robustos, y debajo de su gloria
encenderá una hoguera como ardor de fuego.
10:17 Y la luz de Israel será por fuego, y su Santo por
llama, que abrase y consuma en un día sus cardos y sus
espinos.
10:18 La gloria de su bosque y de su campo fértil consumirá
totalmente, alma y cuerpo, y vendrá a ser como abanderado
en derrota.
10:19 Y los árboles que queden en su bosque serán
en número que un niño los pueda contar.
10:20 Acontecerá en aquel tiempo, que los que hayan quedado
de Israel y los que hayan quedado de la casa de Jacob, nunca más
se apoyarán en el que los hirió, sino que se apoyarán
con verdad en Jehová, el Santo de Israel.
10:21 El remanente volverá, el remanente de Jacob volverá
al Dios fuerte.
10:22 Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas del
mar, el remanente de él volverá; la destrucción
acordada rebosará justicia.
10:23 Pues el Señor, Jehová de los ejércitos,
hará consumación ya determinada en medio de la tierra.
10:24 Por tanto el Señor, Jehová de los ejércitos,
dice así: Pueblo mío, morador de Sion, no temas
de Asiria. Con vara te herirá, y contra ti alzará
su palo, a la manera de Egipto;
10:25 mas de aquí a muy poco tiempo se acabará mi
furor y mi enojo, para destrucción de ellos.
10:26 Y levantará Jehová de los ejércitos
azote contra él como la matanza de Madián en la
peña de Oreb, y alzará su vara sobre el mar como
hizo por la vía de Egipto.
10:27 Acontecerá en aquel tiempo que su carga será
quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá
a causa de la unción.
10:28 Vino hasta Ajat, pasó hasta Migrón; en Micmas
contará su ejército.
10:29 Pasaron el vado; se alojaron en Geba; Ramá tembló;
Gabaa de Saúl huyó.
10:30 Grita en alta voz, hija de Galim; haz que se oiga hacia
Lais, pobrecilla Anatot.
10:31 Madmena se alborotó; los moradores de Gebim huyen.
10:32 Aún vendrá día cuando reposará
en Nob; alzará su mano al monte de la hija de Sion, al
collado de Jerusalén.
10:33 He aquí el Señor, Jehová de los ejércitos,
desgajará el ramaje con violencia, y los árboles
de gran altura serán cortados, y los altos serán
humillados.
10:34 Y cortará con hierro la espesura del bosque, y el
Líbano caerá con estruendo.  
Capítulo 11
Reinado justo del Mesías
11:1 Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago
retoñará de sus raíces.
11:2 Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová;
espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu
de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor
de Jehová.
11:3 Y le hará entender diligente en el temor de Jehová.
No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá
por lo que oigan sus oídos;
11:4 sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá
con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra
con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará
al impío.
11:5 Y será la justicia cinto de sus lomos,
y la fidelidad ceñidor de su cintura.
11:6 Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el
cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia
doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará.
11:7 La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán
juntas; y el león como el buey comerá paja.
11:8 Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del
áspid, y el recién destetado extenderá su mano
sobre la caverna de la víbora.
11:9 No harán mal ni dañarán en todo mi santo
monte;
porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová,
como las aguas cubren el mar.
11:10 Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí,
la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será
buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa.
11:11 Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Jehová
alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su
pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía,
Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar.
11:12 Y levantará pendón a las naciones, y juntará
los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá
de los cuatro confines de la tierra.
11:13 Y se disipará la envidia de Efraín, y los enemigos
de Judá serán destruidos. Efraín no tendrá
envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín;
11:14 sino que volarán sobre los hombros de los filisteos
al occidente, saquearán también a los de oriente;
Edom y Moab les servirán, y los hijos de Amón los
obedecerán.
11:15 Y secará Jehová la lengua del mar de Egipto;
y levantará su mano con el poder de su espíritu sobre
el río, y lo herirá en sus siete brazos, y hará
que pasen por él con sandalias.
11:16 Y habrá camino para el remanente de su pueblo, el que
quedó de Asiria, de la manera que lo hubo para Israel el
día que subió de la tierra de Egipto.
Capítulo 12
Cántico de acción de gracias
12:1 En aquel día dirás: Cantaré a ti, oh Jehová;
pues aunque te enojaste contra mí, tu indignación
se apartó, y me has consolado.
12:2 He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré
y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH
Jehová,
quien ha sido salvación para mí.
12:3 Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación.
12:4 Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová,
aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras,
recordad que su nombre es engrandecido.
12:5 Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas;
sea sabido esto por toda la tierra.
12:6 Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande
es en medio de ti el Santo de Israel.
Capítulo 13
Profecía sobre Babilonia
13:1 Profecía sobre Babilonia,
revelada a Isaías hijo de Amoz.
13:2 Levantad bandera sobre un alto monte; alzad la voz a ellos,
alzad la mano, para que entren por puertas de príncipes.
Yo mandé a mis consagrados, asimismo llamé a mis valientes
para mi ira, a los que se alegran con mi gloria.
13:4 Estruendo de multitud en los montes, como de mucho pueblo;
estruendo de ruido de reinos, de naciones reunidas; Jehová
de los ejércitos pasa revista a las tropas para la batalla.
13:5 Vienen de lejana tierra, de lo postrero de los cielos, Jehová
y los instrumentos de su ira, para destruir toda la tierra.
13:6 Aullad, porque cerca está el día de Jehová;
vendrá como asolamiento del Todopoderoso.
13:7 Por tanto, toda mano se debilitará, y desfallecerá
todo corazón de hombre,
13:8 y se llenarán de terror; angustias y dolores se apoderarán
de ellos; tendrán dolores como mujer de parto; se asombrará
cada cual al mirar a su compañero; sus rostros, rostros de
llamas.
13:9 He aquí el día de Jehová viene, terrible,
y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra
en soledad, y raer de ella a sus pecadores.
13:10 Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darán
su luz; y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará
su resplandor.   
13:11 Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos
por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios,
y abatiré la altivez de los fuertes.
13:12 Haré más precioso que el oro fino al varón,
y más que el oro de Ofir al hombre.
13:13 Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá
de su lugar, en la indignación de Jehová de los ejércitos,
y en el día del ardor de su ira.
13:14 Y como gacela perseguida, y como oveja sin pastor, cada cual
mirará hacia su pueblo, y cada uno huirá a su tierra.
13:15 Cualquiera que sea hallado será alanceado; y cualquiera
que por ellos sea tomado, caerá a espada.
13:16 Sus niños serán estrellados delante de ellos;
sus casas serán saqueadas, y violadas sus mujeres.
13:17 He aquí que yo despierto contra ellos a los medos,
que no se ocuparán de la plata, ni codiciarán oro.
13:18 Con arco tirarán a los niños, y no tendrán
misericordia del fruto del vientre, ni su ojo perdonará a
los hijos.
13:19 Y Babilonia, hermosura de reinos y ornamento de la grandeza
de los caldeos, será como Sodoma y Gomorra, a las que trastornó
Dios.
13:20 Nunca más será habitada, ni se morará
en ella de generación en generación; ni levantará
allí tienda el árabe, ni pastores tendrán allí
majada;
13:21 sino que dormirán allí las fieras del desierto,
y sus casas se llenarán de hurones; allí
habitarán avestruces, y allí saltarán las cabras
salvajes.
13:22 En sus palacios aullarán hienas, y chacales en sus
casas de deleite; y cercano a llegar está su tiempo, y sus
días no se alargarán.
Capítulo 14
Escarnio contra el rey de Babilonia
14:1 Porque Jehová tendrá piedad de Jacob, y todavía
escogerá a Israel, y lo hará reposar en su tierra;
y a ellos se unirán extranjeros, y se juntarán a la
familia de Jacob.
14:2 Y los tomarán los pueblos, y los traerán a su
lugar; y la casa de Israel los poseerá por siervos y criadas
en la tierra de Jehová; y cautivarán a los que los
cautivaron, y señorearán sobre los que los oprimieron.
14:3 Y en el día que Jehová te dé reposo de
tu trabajo y de tu temor, y de la dura servidumbre en que te hicieron
servir,
14:4 pronunciarás este proverbio contra el rey de Babilonia,
y dirás: ¡Cómo paró el opresor, cómo
acabó la ciudad codiciosa de oro!
14:5 Quebrantó Jehová el báculo de los impíos,
el cetro de los señores;
14:6 el que hería a los pueblos con furor, con llaga permanente,
el que se enseñoreaba de las naciones con ira, y las perseguía
con crueldad.
14:7 Toda la tierra está en reposo y en paz; se cantaron
alabanzas.
14:8 Aun los cipreses se regocijaron a causa de ti, y los cedros
del Líbano, diciendo: Desde que tú pereciste, no ha
subido cortador contra nosotros.
14:9 El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos
que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas
a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de
las naciones.
14:10 Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú
también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como
nosotros?
14:11 Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas;
gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán.
14:12 ¡Cómo caíste del cielo,
oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra,
tú que debilitabas a las naciones.
14:13 Tú que decías en tu corazón: Subiré
al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré
mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los
lados del norte;
14:14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré
semejante al Altísimo.
14:15 Mas tú derribado eres hasta el Seol,
a los lados del abismo.
14:16 Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán,
diciendo: ¿Es éste aquel varón que hacía
temblar la tierra, que trastornaba los reinos;
14:17 que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades,
que a sus presos nunca abrió la cárcel?
14:18 Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con honra
cada uno en su morada;
14:19 pero tú echado eres de tu sepulcro como vástago
abominable, como vestido de muertos pasados a espada, que descendieron
al fondo de la sepultura; como cuerpo muerto hollado.
14:20 No serás contado con ellos en la sepultura; porque
tú destruiste tu tierra, mataste a tu pueblo. No será
nombrada para siempre la descendencia de los malignos.
14:21 Preparad sus hijos para el matadero, por la maldad de sus
padres; no se levanten, ni posean la tierra, ni llenen de ciudades
la faz del mundo.
14:22 Porque yo me levantaré contra ellos, dice Jehová
de los ejércitos, y raeré de Babilonia el nombre y
el remanente, hijo y nieto, dice Jehová.
14:23 Y la convertiré en posesión de erizos, y en
lagunas de agua; y la barreré con escobas de destrucción,
dice Jehová de los ejércitos.
Asiria será destruida
14:24 Jehová de los ejércitos juró diciendo:
Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y será
confirmado como lo he determinado;
14:25 que quebrantaré al asirio 
en mi tierra, y en mis montes lo hollaré; y su yugo será
apartado de ellos, y su carga será quitada de su hombro.
14:26 Este es el consejo que está acordado sobre toda la
tierra, y esta, la mano extendida sobre todas las naciones.
14:27 Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado,
¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida,
¿quién la hará retroceder?
Profecía sobre Filistea
14:28 En el año que murió el rey Acaz fue
esta profecía:
14:29 No te alegres tú, Filistea    
toda, por haberse quebrado la vara del que te hería; porque
de la raíz de la culebra saldrá áspid, y
su fruto, serpiente voladora.
14:30 Y los primogénitos de los pobres serán apacentados,
y los menesterosos se acostarán confiados; mas yo haré
morir de hambre tu raíz, y destruiré lo que de ti
quedare.
14:31 Aúlla, oh puerta; clama, oh ciudad; disuelta estás
toda tú, Filistea; porque humo vendrá del norte,
no quedará uno solo en sus asambleas.
14:32 ¿Y qué se responderá a los mensajeros
de las naciones? Que Jehová fundó a Sion, y que
a ella se acogerán los afligidos de su pueblo.
Capítulo 15
Profecía sobre Moab
15:1 Profecía sobre Moab.   
Cierto, de noche fue destruida Ar de Moab, puesta en silencio. Cierto,
de noche fue destruida Kir de Moab, reducida a silencio.
15:2 Subió a Bayit y a Dibón, lugares altos, a llorar;
sobre Nebo y sobre Medeba aullará Moab; toda cabeza de ella
será rapada, y toda barba rasurada.
15:3 Se ceñirán de cilicio en sus calles; en sus terrados
y en sus plazas aullarán todos, deshaciéndose en llanto.
15:4 Hesbón y Eleale gritarán, hasta Jahaza se oirá
su voz; por lo que aullarán los guerreros de Moab, se lamentará
el alma de cada uno dentro de él.
15:5 Mi corazón dará gritos por Moab; sus fugitivos
huirán hasta Zoar, como novilla de tres años. Por
la cuesta de Luhit subirán llorando, y levantarán
grito de quebrantamiento por el camino de Horonaim.
15:6 Las aguas de Nimrim serán consumidas, y se secará
la hierba, se marchitarán los retoños, todo verdor
perecerá.
15:7 Por tanto, las riquezas que habrán adquirido, y las
que habrán reservado, las llevarán al torrente de
los sauces.
15:8 Porque el llanto rodeó los límites de Moab; hasta
Eglaim llegó su alarido, y hasta Beer-elim su clamor.
15:9 Y las aguas de Dimón se llenarán de sangre; porque
yo traeré sobre Dimón males mayores, leones a los
que escaparen de Moab, y a los sobrevivientes de la tierra.
Capítulo 16
16:1 Enviad cordero al señor de la tierra, desde Sela del
desierto al monte de la hija de Sion.
16:2 Y cual ave espantada que huye de su nido, así serán
las hijas de Moab en los vados de Arnón.
16:3 Reúne consejo, haz juicio; pon tu sombra en medio del
día como la noche; esconde a los desterrados, no entregues
a los que andan errantes.
16:4 Moren contigo mis desterrados, oh Moab; sé para ellos
escondedero de la presencia del devastador; porque el atormentador
fenecerá, el devastador tendrá fin, el pisoteador
será consumido de sobre la tierra.
16:5 Y se dispondrá el trono en misericordia; y sobre él
se sentará firmemente, en el tabernáculo de David,
quien juzgue y busque el juicio, y apresure la justicia.
16:6 Hemos oído la soberbia de Moab; muy grandes son su soberbia,
su arrogancia y su altivez; pero sus mentiras no serán firmes.
16:7 Por tanto, aullará Moab, todo él aullará;
gemiréis en gran manera abatidos, por las tortas de uvas
de Kir-hareset.
16:8 Porque los campos de Hesbón fueron talados, y las vides
de Sibma; señores de naciones pisotearon sus generosos sarmientos;
habían llegado hasta Jazer, y se habían extendido
por el desierto; se extendieron sus plantas, pasaron el mar.
16:9 Por lo cual lamentaré con lloro de Jazer por la viña
de Sibma; te regaré con mis lágrimas, oh Hesbón
y Eleale; porque sobre tus cosechas y sobre tu siega caerá
el grito de guerra.
16:10 Quitado es el gozo y la alegría del campo fértil;
en las viñas no cantarán, ni se regocijarán;
no pisará vino en los lagares el pisador; he hecho cesar
el grito del lagarero.
16:11 Por tanto, mis entrañas vibrarán como arpa por
Moab, y mi corazón por Kir-hareset.
16:12 Y cuando apareciere Moab cansado sobre los lugares altos,
cuando venga a su santuario a orar, no le valdrá.
16:13 Esta es la palabra que pronunció Jehová sobre
Moab desde aquel tiempo;
16:14 pero ahora Jehová ha hablado, diciendo: Dentro de tres
años, como los años de un jornalero, será abatida
la gloria de Moab, con toda su gran multitud; y los sobrevivientes
serán pocos, pequeños y débiles.
Capítulo 17
Profecía sobre Damasco
17:1 Profecía sobre Damasco. 
He aquí que Damasco dejará de ser ciudad, y será
montón de ruinas.
17:2 Las ciudades de Aroer están desamparadas, en majadas
se convertirán; dormirán allí, y no habrá
quien los espante.
17:3 Y cesará el socorro de Efraín, y el reino de
Damasco; y lo que quede de Siria será como la gloria de los
hijos de Israel, dice Jehová de los ejércitos.
Juicio sobre Israel
17:4 En aquel tiempo la gloria de Jacob se atenuará, y
se enflaquecerá la grosura de su carne.
17:5 Y será como cuando el segador recoge la mies, y con
su brazo siega las espigas; será también como el
que recoge espigas en el valle de Refaim.
17:6 Y quedarán en él rebuscos, como cuando sacuden
el olivo; dos o tres frutos en la punta de la rama, cuatro o cinco
en sus ramas más fructíferas, dice Jehová
Dios de Israel.
17:7 En aquel día mirará el hombre a su Hacedor,
y sus ojos contemplarán al Santo de Israel.
17:8 Y no mirará a los altares que hicieron sus manos,
ni mirará a lo que hicieron sus dedos, ni a los símbolos
de Asera, ni a las imágenes del sol.
17:9 En aquel día sus ciudades fortificadas serán
como los frutos que quedan en los renuevos y en las ramas, los
cuales fueron dejados a causa de los hijos de Israel; y habrá
desolación.
17:10 Porque te olvidaste del Dios de tu salvación, y no
te acordaste de la roca de tu refugio; por tanto, sembrarás
plantas hermosas, y plantarás sarmiento extraño.
17:11 El día que las plantes, las harás crecer,
y harás que su simiente brote de mañana; pero la
cosecha será arrebatada en el día de la angustia,
y del dolor desesperado.
17:12 ¡Ay! multitud de muchos pueblos que harán ruido
como estruendo del mar, y murmullo de naciones que harán
alboroto como bramido de muchas aguas.
17:13 Los pueblos harán estrépito como de ruido
de muchas aguas; pero Dios los reprenderá, y huirán
lejos; serán ahuyentados como el tamo de los montes delante
del viento, y como el polvo delante del torbellino.
17:14 Al tiempo de la tarde, he aquí la turbación,
pero antes de la mañana el enemigo ya no existe. Esta es
la parte de los que nos aplastan, y la suerte de los que nos saquean.
Capítulo 18
Profecía sobre Etiopía
18:1 ¡Ay de la tierra que hace sombra con las alas, que está
tras los ríos de Etiopía;
18:2 que envía mensajeros por el mar, y en naves de junco
sobre las aguas! Andad, mensajeros veloces, a la nación de
elevada estatura y tez brillante, al pueblo temible desde su principio
y después, gente fuerte y conquistadora, cuya tierra es surcada
por ríos.
18:3 Vosotros, todos los moradores del mundo y habitantes de la
tierra, cuando se levante bandera en los montes, mirad; y cuando
se toque trompeta, escuchad.
18:4 Porque Jehová me dijo así: Me estaré quieto,
y los miraré desde mi morada, como sol claro después
de la lluvia, como nube de rocío en el calor de la siega.
18:5 Porque antes de la siega, cuando el fruto sea perfecto, y pasada
la flor se maduren los frutos, entonces podará con podaderas
las ramitas, y cortará y quitará las ramas.
18:6 Y serán dejados todos para las aves de los montes y
para las bestias de la tierra; sobre ellos tendrán el verano
las aves, e invernarán todas las bestias de la tierra.
18:7 En aquel tiempo será traída ofrenda a Jehová
de los ejércitos, del pueblo de elevada estatura y tez brillante,
del pueblo temible desde su principio y después, gente fuerte
y conquistadora, cuya tierra es surcada por ríos, al lugar
del nombre de Jehová de los ejércitos, al monte de
Sion.
Capítulo 19
Profecía sobre Egipto
19:1 Profecía sobre Egipto.
He aquí que Jehová monta sobre una ligera nube, y
entrará en Egipto; y los ídolos de Egipto temblarán
delante de él, y desfallecerá el corazón de
los egipcios dentro de ellos.
19:2 Levantaré egipcios contra egipcios, y cada uno peleará
contra su hermano, cada uno contra su prójimo; ciudad contra
ciudad, y reino contra reino.
19:3 Y el espíritu de Egipto se desvanecerá en medio
de él, y destruiré su consejo; y preguntarán
a sus imágenes, a sus hechiceros, a sus evocadores y a sus
adivinos.
19:4 Y entregaré a Egipto en manos de señor duro,
y rey violento se enseñoreará de ellos, dice el Señor,
Jehová de los ejércitos.
19:5 Y las aguas del mar faltarán, y el río se agotará
y secará.
19:6 Y se alejarán los ríos, se agotarán y
secarán las corrientes de los fosos; la caña y el
carrizo serán cortados.
19:7 La pradera de junto al río, de junto a la ribera del
río, y toda sementera del río, se secarán,
se perderán, y no serán más.
19:8 Los pescadores también se entristecerán; harán
duelo todos los que echan anzuelo en el río, y desfallecerán
los que extienden red sobre las aguas.
19:9 Los que labran lino fino y los que tejen redes serán
confundidos,
19:10 porque todas sus redes serán rotas; y se entristecerán
todos los que hacen viveros para peces.
19:11 Ciertamente son necios los príncipes de Zoán;
el consejo de los prudentes consejeros de Faraón se ha desvanecido.
¿Cómo diréis a Faraón: Yo soy hijo de
los sabios, e hijo de los reyes antiguos?
19:12 ¿Dónde están ahora aquellos tus sabios?
Que te digan ahora, o te hagan saber qué es lo que Jehová
de los ejércitos ha determinado sobre Egipto.
19:13 Se han desvanecido los príncipes de Zoán, se
han engañado los príncipes de Menfis; engañaron
a Egipto los que son la piedra angular de sus familias.
19:14 Jehová mezcló espíritu de vértigo
en medio de él; e hicieron errar a Egipto en toda su obra,
como tambalea el ebrio en su vómito.
19:15 Y no aprovechará a Egipto cosa que haga la cabeza o
la cola, la rama o el junco.
19:16 En aquel día los egipcios serán como mujeres;
porque se asombrarán y temerán en la presencia de
la mano alta de Jehová de los ejércitos, que él
levantará contra ellos.
19:17 Y la tierra de Judá será de espanto a Egipto;
todo hombre que de ella se acordare temerá por causa del
consejo que Jehová de los ejércitos acordó
sobre aquél.
19:18 En aquel tiempo habrá cinco ciudades en la tierra de
Egipto que hablen la lengua de Canaán, y que juren por Jehová
de los ejércitos; una será llamada la ciudad de Herez.
19:19 En aquel tiempo habrá altar para Jehová en medio
de la tierra de Egipto, y monumento a Jehová junto a su frontera.
19:20 Y será por señal y por testimonio a Jehová
de los ejércitos en la tierra de Egipto; porque clamarán
a Jehová a causa de sus opresores, y él les enviará
salvador y príncipe que los libre.
19:21 Y Jehová será conocido de Egipto, y los de Egipto
conocerán a Jehová en aquel día, y harán
sacrificio y oblación; y harán votos a Jehová,
y los cumplirán.
19:22 Y herirá Jehová a Egipto; herirá y sanará,
y se convertirán a Jehová, y les será clemente
y los sanará.
19:23 En aquel tiempo habrá una calzada de Egipto a Asiria,
y asirios entrarán en Egipto, y egipcios en Asiria; y los
egipcios servirán con los asirios a Jehová.
19:24 En aquel tiempo Israel será tercero con Egipto y con
Asiria para bendición en medio de la tierra;
19:25 porque Jehová de los ejércitos los bendecirá
diciendo: Bendito el pueblo mío Egipto, y el asirio obra
de mis manos, e Israel mi heredad.
Capítulo 20
Predicción de la conquista de Egipto
y de Etiopía por Asiria
20:1 En el año que vino el Tartán a Asdod, cuando
lo envió Sargón rey de Asiria, y peleó contra
Asdod y la tomó;
20:2 en aquel tiempo habló Jehová por medio de Isaías
hijo de Amoz, diciendo: Ve y quita el cilicio de tus lomos, y descalza
las sandalias de tus pies. Y lo hizo así, andando desnudo
y descalzo.
20:3 Y dijo Jehová: De la manera que anduvo mi siervo Isaías
desnudo y descalzo tres años, por señal y pronóstico
sobre Egipto y sobre Etiopía,
20:4 así llevará el rey de Asiria a los cautivos de
Egipto y los deportados de Etiopía, a jóvenes y a
ancianos, desnudos y descalzos, y descubiertas las nalgas para vergüenza
de Egipto.
20:5 Y se turbarán y avergonzarán de Etiopía
su esperanza, y de Egipto su gloria.
20:6 Y dirá en aquel día el morador de esta costa:
Mirad qué tal fue nuestra esperanza, a donde nos acogimos
por socorro para ser libres de la presencia del rey de Asiria; ¿y
cómo escaparemos nosotros?
Capítulo 21
Profecía sobre el desierto del mar
21:1 Profecía sobre el desierto del mar. Como torbellino
del Neguev, así viene del desierto, de la tierra horrenda.
21:2 Visión dura me ha sido mostrada. El prevaricador prevarica,
y el destructor destruye. Sube, oh Elam; sitia, oh Media. Todo su
gemido hice cesar.
21:3 Por tanto, mis lomos se han llenado de dolor; angustias se
apoderaron de mí, como angustias de mujer de parto; me agobié
oyendo, y al ver me he espantado.
21:4 Se pasmó mi corazón, el horror me ha intimidado;
la noche de mi deseo se me volvió en espanto.
21:5 Ponen la mesa, extienden tapices; comen, beben. ¡Levantaos,
oh príncipes, ungid el escudo!
21:6 Porque el Señor me dijo así: Ve, pon centinela
que haga saber lo que vea.
21:7 Y vio hombres montados, jinetes de dos en dos, montados sobre
asnos, montados sobre camellos; y miró más atentamente,
21:8 y gritó como un león: Señor, sobre la
atalaya estoy yo continuamente de día, y las noches enteras
sobre mi guarda;
21:9 y he aquí vienen hombres montados, jinetes de dos en
dos. Después habló y dijo: Cayó, cayó
Babilonia;
y todos los ídolos de sus dioses quebrantó en tierra.
21:10 Oh pueblo mío, trillado y aventado, os he dicho lo
que oí de Jehová de los ejércitos, Dios de
Israel.
Profecía sobre Duma
21:11 Profecía sobre Duma. Me dan voces de Seir: Guarda,
¿qué de la noche? Guarda, ¿qué de
la noche?
21:12 El guarda respondió: La mañana viene, y después
la noche; preguntad si queréis, preguntad; volved, venid.
Profecía sobre Arabia
21:13 Profecía sobre Arabia. En el bosque pasaréis
la noche en Arabia, oh caminantes de Dedán.
21:14 Salid a encontrar al sediento; llevadle agua, moradores
de tierra de Tema, socorred con pan al que huye.
21:15 Porque ante la espada huye, ante la espada desnuda, ante
el arco entesado, ante el peso de la batalla.
21:16 Porque así me ha dicho Jehová: De aquí
a un año, semejante a años de jornalero, toda la
gloria de Cedar será deshecha;
21:17 y los sobrevivientes del número de los valientes
flecheros, hijos de Cedar, serán reducidos; porque Jehová
Dios de Israel lo ha dicho.
Capítulo 22
Profecía sobre el valle de la visión
22:1 Profecía sobre el valle de la visión. ¿Qué
tienes ahora, que con todos los tuyos has subido sobre los terrados?
22:2 Tú, llena de alborotos, ciudad turbulenta, ciudad alegre;
tus muertos no son muertos a espada, ni muertos en guerra.
22:3 Todos tus príncipes juntos huyeron del arco, fueron
atados; todos los que en ti se hallaron, fueron atados juntamente,
aunque habían huido lejos.
22:4 Por esto dije: Dejadme, lloraré amargamente; no os afanéis
por consolarme de la destrucción de la hija de mi pueblo.
22:5 Porque día es de alboroto, de angustia y de confusión,
de parte del Señor, Jehová de los ejércitos,
en el valle de la visión, para derribar el muro, y clamar
al monte.
22:6 Y Elam tomó aljaba, con carros y con jinetes, y Kir
sacó el escudo.
22:7 Tus hermosos valles fueron llenos de carros, y los de a caballo
acamparon a la puerta.
22:8 Y desnudó la cubierta de Judá; y miraste en aquel
día hacia la casa de armas del bosque.
22:9 Visteis las brechas de la ciudad de David, que se multiplicaron;
y recogisteis las aguas del estanque de abajo.
22:10 Y contasteis las casas de Jerusalén, y derribasteis
casas para fortificar el muro.
22:11 Hicisteis foso entre los dos muros para las aguas del estanque
viejo; y no tuvisteis respeto al que lo hizo, ni mirasteis de lejos
al que lo labró.
22:12 Por tanto, el Señor, Jehová de los ejércitos,
llamó en este día a llanto y a endechas, a raparse
el cabello y a vestir cilicio;
22:13 y he aquí gozo y alegría, matando vacas y degollando
ovejas, comiendo carne y bebiendo vino, diciendo: Comamos y bebamos,
porque mañana moriremos.
22:14 Esto fue revelado a mis oídos de parte de Jehová
de los ejércitos: Que este pecado no os será perdonado
hasta que muráis, dice el Señor, Jehová de
los ejércitos.
Sebna será sustituido por Eliaquim
22:15 Jehová de los ejércitos dice así:
Ve, entra a este tesorero, a Sebna el mayordomo, y dile:
22:16 ¿Qué tienes tú aquí, o a quién
tienes aquí, que labraste aquí sepulcro para ti,
como el que en lugar alto labra su sepultura, o el que esculpe
para sí morada en una peña?
22:17 He aquí que Jehová te transportará
en duro cautiverio, y de cierto te cubrirá el rostro.
22:18 Te echará a rodar con ímpetu, como a bola
por tierra extensa; allá morirás, y allá
estarán los carros de tu gloria, oh vergüenza de la
casa de tu señor.
22:19 Y te arrojaré de tu lugar, y de tu puesto te empujaré.
22:20 En aquel día llamaré a mi siervo Eliaquim
hijo de Hilcías,
22:21 y lo vestiré de tus vestiduras, y lo ceñiré
de tu talabarte, y entregaré en sus manos tu potestad;
y será padre al morador de Jerusalén, y a la casa
de Judá.
22:22 Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro;
y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie
abrirá.
22:23 Y lo hincaré como clavo en lugar firme; y será
por asiento de honra a la casa de su padre.
22:24 Colgarán de él toda la honra de la casa de
su padre, los hijos y los nietos, todos los vasos menores, desde
las tazas hasta toda clase de jarros.
22:25 En aquel día, dice Jehová de los ejércitos,
el clavo hincado en lugar firme será quitado; será
quebrado y caerá, y la carga que sobre él se puso
se echará a perder; porque Jehová habló.
Capítulo 23
Profecía sobre Tiro
23:1 Profecía sobre Tiro.    
Aullad, naves de Tarsis, porque destruida es Tiro hasta no quedar
casa, ni a donde entrar; desde la tierra de Quitim les es revelado.
23:2 Callad, moradores de la costa, mercaderes de Sidón,
que pasando el mar te abastecían.
23:3 Su provisión procedía de las sementeras que crecen
con las muchas aguas del Nilo, de la mies del río. Fue también
emporio de las naciones.
23:4 Avergüénzate, Sidón, porque el mar, la fortaleza
del mar habló, diciendo: Nunca estuve de parto, ni di a luz,
ni crié jóvenes, ni levanté vírgenes.
23:5 Cuando llegue la noticia a Egipto, tendrán dolor de
las nuevas de Tiro.
23:6 Pasaos a Tarsis; aullad, moradores de la costa.
23:7 ¿No era ésta vuestra ciudad alegre, con muchos
días de antigüedad? Sus pies la llevarán a morar
lejos.
23:8 ¿Quién decretó esto sobre Tiro, la que
repartía coronas, cuyos negociantes eran príncipes,
cuyos mercaderes eran los nobles de la tierra?
23:9 Jehová de los ejércitos lo decretó, para
envilecer la soberbia de toda gloria, y para abatir a todos los
ilustres de la tierra.
23:10 Pasa cual río de tu tierra, oh hija de Tarsis, porque
no tendrás ya más poder.
23:11 Extendió su mano sobre el mar, hizo temblar los reinos;
Jehová mandó respecto a Canaán, que sus fortalezas
sean destruidas.
23:12 Y dijo: No te alegrarás más, oh oprimida virgen
hija de Sidón. Levántate para pasar a Quitim, y aun
allí no tendrás reposo.
23:13 Mira la tierra de los caldeos. Este pueblo no existía;
Asiria la fundó para los moradores del desierto. Levantaron
sus fortalezas, edificaron sus palacios; él la convirtió
en ruinas.
23:14 Aullad, naves de Tarsis, porque destruida es vuestra fortaleza.
23:15 Acontecerá en aquel día, que Tiro será
puesta en olvido por setenta años, como días de un
rey. Después de los setenta años, cantará Tiro
canción como de ramera.
23:16 Toma arpa, y rodea la ciudad, oh ramera olvidada; haz buena
melodía, reitera la canción, para que seas recordada.
23:17 Y acontecerá que al fin de los setenta años
visitará Jehová a Tiro; y volverá a comerciar,
y otra vez fornicará con todos los reinos del mundo sobre
la faz de la tierra.
23:18 Pero sus negocios y ganancias serán consagrados a Jehová;
no se guardarán ni se atesorarán, porque sus ganancias
serán para los que estuvieren delante de Jehová, para
que coman hasta saciarse, y vistan espléndidamente.    
Capítulo 24
El juicio de Jehová sobre la tierra
24:1 He aquí que Jehová vacía la tierra y la
desnuda, y trastorna su faz, y hace esparcir a sus moradores.
24:2 Y sucederá así como al pueblo, también
al sacerdote; como al siervo, así a su amo; como a la criada,
a su ama; como al que compra, al que vende; como al que presta,
al que toma prestado; como al que da a logro, así al que
lo recibe.
24:3 La tierra será enteramente vaciada, y completamente
saqueada; porque Jehová ha pronunciado esta palabra.
24:4 Se destruyó, cayó la tierra; enfermó,
cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra.
24:5 Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque
traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto
sempiterno.
24:6 Por esta causa la maldición consumió la tierra,
y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos
los habitantes de la tierra, y disminuyeron los hombres.
24:7 Se perdió el vino, enfermó la vid, gimieron todos
los que eran alegres de corazón.
24:8 Cesó el regocijo de los panderos, se acabó el
estruendo de los que se alegran, cesó la alegría del
arpa.
24:9 No beberán vino con cantar; la sidra les será
amarga a los que la bebieren.
24:10 Quebrantada está la ciudad por la vanidad; toda casa
se ha cerrado, para que no entre nadie.
24:11 Hay clamores por falta de vino en las calles; todo gozo se
oscureció, se desterró la alegría de la tierra.
24:12 La ciudad quedó desolada, y con ruina fue derribada
la puerta.
24:13 Porque así será en medio de la tierra, en medio
de los pueblos, como olivo sacudido, como rebuscos después
de la vendimia.
24:14 Estos alzarán su voz, cantarán gozosos por la
grandeza de Jehová; desde el mar darán voces.
24:15 Glorificad por esto a Jehová en los valles; en las
orillas del mar sea nombrado Jehová Dios de Israel.
24:16 De lo postrero de la tierra oímos cánticos:
Gloria al justo. Y yo dije: ¡Mi desdicha, mi desdicha, ay
de mí! Prevaricadores han prevaricado; y han prevaricado
con prevaricación de desleales.
24:17 Terror, foso y red sobre ti, oh morador de la tierra.
24:18 Y acontecerá que el que huyere de la voz del terror
caerá en el foso; y el que saliere de en medio del foso será
preso en la red; porque de lo alto se abrirán ventanas, y
temblarán los cimientos de la tierra.
24:19 Será quebrantada del todo la tierra, enteramente desmenuzada
será la tierra, en gran manera será la tierra conmovida.
24:20 Temblará la tierra como un ebrio, y será removida
como una choza; y se agravará sobre ella su pecado, y caerá,
y nunca más se levantará.
24:21 Acontecerá en aquel día, que Jehová castigará
al ejército de los cielos en lo alto, y a los reyes de la
tierra sobre la tierra.
24:22 Y serán amontonados como se amontona a los encarcelados
en mazmorra, y en prisión quedarán encerrados, y serán
castigados después de muchos días.
24:23 La luna se avergonzará, y el sol se confundirá,
cuando Jehová de los ejércitos reine en el monte de
Sion y en Jerusalén, y delante de sus ancianos sea glorioso.
Capítulo 25
Cántico de alabanza por el favor de
Jehová
25:1 Jehová, tú eres mi Dios; te exaltaré,
alabaré tu nombre, porque has hecho maravillas; tus consejos
antiguos son verdad y firmeza.
25:2 Porque convertiste la ciudad en montón, la ciudad fortificada
en ruina; el alcázar de los extraños para que no sea
ciudad, ni nunca jamás sea reedificado.
25:3 Por esto te dará gloria el pueblo fuerte, te temerá
la ciudad de gentes robustas.
25:4 Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso
en su aflicción, refugio contra el turbión, sombra
contra el calor; porque el ímpetu de los violentos es como
turbión contra el muro.
25:5 Como el calor en lugar seco, así humillarás el
orgullo de los extraños; y como calor debajo de nube harás
marchitar el renuevo de los robustos.
25:6 Y Jehová de los ejércitos hará en este
monte a todos los pueblos banquete de manjares suculentos, banquete
de vinos refinados, de gruesos tuétanos y de vinos purificados.
25:7 Y destruirá en este monte la cubierta con que están
cubiertos todos los pueblos, y el velo que envuelve a todas las
naciones.
25:8 Destruirá a la muerte para siempre;
y enjugará Jehová el Señor toda lágrima
de todos los rostros;
y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque
Jehová lo ha dicho.
25:9 Y se dirá en aquel día: He aquí, éste
es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste
es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos
en su salvación.
25:10 Porque la mano de Jehová reposará en este monte;
pero Moab   |