ÉXODO
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Exodo: es la salida de Egipto, quiere decir, peregrinación o
salida. Se cuenta en él los hechos del 145 años desde la muerte
de José hasta la erección del Tabernáculo. Consta de un conjuto
de relatos y de normas íntimamente entrelazados que transmiten
la historia de los hijos de Israel, desde Egipto hasta su prolongada
estancia en el monte Sinaí. En esta etapa ocurrieron los acontecimientos
más importantes de la vida de Israel: su esclavitud, el nacimiento
de Moisés,los prodigios que Dios obró para sacarles de la opresión,
institución de la Pasena, y el establecimiento de la Pascua. Aparecen
figuras o tipos: Nueva Ley y Sacramentos: v.gr. el paso del mar
rojo, que prefigura el bautismo donde se lavan los pecados; el
maná, prefigura la Eucaristía; el monte Sión, prefigura la Jerusalén
militante; el paso del desierto, representa nuestro tránsito temporal
en esta vida para llegar a la eterna.
DIVISION
DEL LIBRO
Esta es, en la Biblia, la gran hazaña de Dios: la salida del país
de la esclavitud hacia la tierra prometida. Dios libera a su pueblo
«con gran poder, mano fuerte y brazo extendido», abriendo un camino
en el mar.
El Exodo es el corazón del Antiguo Testamento, y aquello que le
da su significado al presentarnos a un Dios que liberta a los
hombres. Este libro ha dado a la religión judía, y luego a la
fe cristiana, su primera orientación que las hizo diferentes de
todas las demás. Dios no viene primero para que se lo respete
o para indicar caminos espirituales, sino para escoger un pueblo
con el cual actuará en el corazón de la historia humana.
Capítulo 1
Aflicción de los israelitas en Egipto
1:1 Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron
en Egipto con Jacob; cada uno entró con su familia:
1:2 Rubén, Simeón, Leví, Judá,
1:3 Isacar, Zabulón, Benjamín,
1:4 Dan, Neftalí, Gad y Aser.
1:5 Todas las personas que le nacieron a Jacob fueron setenta.
Y José estaba en Egipto.
1:6 Y murió José, y todos sus hermanos, y toda aquella
generación.
1:7 Y los hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron,
y fueron aumentados y fortalecidos en extremo, y se llenó
de ellos la tierra.
1:8 Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que
no conocía a José; y
dijo a su pueblo:
1:9 He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor
y más fuerte que nosotros.
1:10 Ahora, pues, seamos sabios
para con él, para que no se multiplique, y acontezca que
viniendo guerra, él también se una a nuestros enemigos
y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra.
1:11 Entonces pusieron sobre ellos comisarios de tributos que
los molestasen con sus cargas; y edificaron para Faraón
las ciudades de almacenaje, Pitón y Ramesés.
1:12 Pero cuanto más los oprimían, tanto más
se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios
temían a los hijos de Israel.
1:13 Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con
dureza,
1:14 y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro
y ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su servicio, al
cual los obligaban con rigor.
1:15 Y habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas,
una de las cuales se llamaba Sifra, y otra Fúa, y les dijo:
1:16 Cuando asistáis a las hebreas en sus partos, y veáis
el sexo, si es hijo, matadlo; y si es hija, entonces viva.
1:17 Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les
mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a
los niños.
1:18 Y el rey de Egipto hizo llamar a las parteras y les dijo:
¿Por qué habéis hecho esto, que habéis
preservado la vida a los niños?
1:19 Y las parteras respondieron a Faraón: Porque las mujeres
hebreas no son como las egipcias; pues son robustas, y dan a luz
antes que la partera venga a ellas.
1:20 Y Dios hizo bien a las parteras; y el pueblo se multiplicó
y se fortaleció en gran manera.
1:21 Y por haber las parteras temido a Dios, él prosperó
sus familias.
1:22 Entonces Faraón mandó a todo su pueblo, diciendo:
Echad al río a todo hijo que nazca,
y a toda hija preservad la vida.
Capítulo 2
Nacimiento de Moisés
2:1 Un varón de la familia de Leví fue y tomó
por mujer a una hija de Leví,
2:2 la que concibió, y dio a luz un hijo; y viéndole
que era hermoso, le tuvo escondido tres meses. 
2:3 Pero no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una
arquilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea, y colocó
en ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del
río.
2:4 Y una hermana suya se puso a lo lejos, para ver lo que le acontecería.
2:5 Y la hija de Faraón descendió a lavarse al río,
y paseándose sus doncellas por la ribera del río,
vio ella la arquilla en el carrizal, y envió una criada suya
a que la tomase.
2:6 Y cuando la abrió, vio al niño; y he aquí
que el niño lloraba. Y teniendo compasión de él,
dijo: De los niños de los hebreos es éste.
2:7 Entonces su hermana dijo a la hija de Faraón: ¿Iré
a llamarte una nodriza de las hebreas, para que te críe este
niño?
2:8 Y la hija de Faraón respondió: Ve. Entonces fue
la doncella, y llamó a la madre del niño,
2:9 a la cual dijo la hija de Faraón: Lleva a este niño
y críamelo, y yo te lo pagaré. Y la mujer tomó
al niño y lo crió.
2:10 Y cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija
de Faraón, la cual lo prohijó,
y le puso por nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas
lo saqué.
Moisés huye de Egipto
2:11 En aquellos días sucedió que crecido ya Moisés,
salió a sus hermanos, y los vio en sus duras tareas,
y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos,
sus hermanos.
2:12 Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía
nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.
2:13 Al día siguiente salió y vio a dos hebreos
que reñían; entonces dijo al que maltrataba al otro:
¿Por qué golpeas a tu prójimo?
2:14 Y él respondió: ¿Quién te ha
puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas
matarme como mataste al egipcio?
Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha
sido descubierto.
2:15 Oyendo Faraón acerca de este hecho, procuró
matar a Moisés; pero Moisés huyó de delante
de Faraón, y habitó en la tierra de Madián. 
2:16 Y estando sentado junto al pozo, siete hijas que tenía
el sacerdote de Madián vinieron a sacar agua para llenar
las pilas y dar de beber a las ovejas de su padre.
2:17 Mas los pastores vinieron y las echaron de allí; entonces
Moisés se levantó y las defendió, y dio de
beber a sus ovejas.
2:18 Y volviendo ellas a Reuel su padre, él les dijo: ¿Por
qué habéis venido hoy tan pronto?
2:19 Ellas respondieron: Un varón egipcio nos defendió
de mano de los pastores, y también nos sacó el agua,
y dio de beber a las ovejas.
2:20 Y dijo a sus hijas: ¿Dónde está? ¿Por
qué habéis dejado a ese hombre? Llamadle para que
coma.
2:21 Y Moisés convino en morar con aquel varón;
y él dio su hija Séfora por mujer a Moisés.
2:22 Y ella le dio a luz un hijo; y él le puso por nombre
Gersón, porque dijo: Forastero soy en tierra ajena.
2:23 Aconteció que después de muchos días
murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían
a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Dios el
clamor de ellos con motivo de su servidumbre.
2:24 Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó
de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.
2:25 Y miró Dios a los hijos de Israel, y los reconoció
Dios.
Capítulo 3
Llamamiento
de Moisés
3:1 Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote
de Madián, llevó las ovejas a través del desierto,
y llegó hasta Horeb, monte de Dios.
3:2 Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama
de fuego en medio de una zarza;
y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego,
y la zarza no se consumía.
3:3 Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré
esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema.
3:4 Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó
Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés!
Y él respondió: Heme aquí.
3:5 Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque
el lugar en que tú estás, tierra santa es.
3:6 Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de
Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su
rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios.
3:7 Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción
de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor
a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias,
3:8 y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos
de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye
leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo,
del ferezeo, del heveo y del jebuseo.
3:9 El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de
mí, y también he visto la opresión con que
los egipcios los oprimen.
3:10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón,
para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.
3:11 Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién
soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos
de Israel?
3:12 Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo;
y esto te será por señal de que yo te he enviado:
cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios
sobre este monte.
3:13 Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los
hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres
me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál
es su nombre?, ¿qué les responderé?
3:14 Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. 
Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me
envió a vosotros.
3:15 Además dijo Dios a Moisés: Así dirás
a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres,
el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado
a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me
recordará por todos los siglos.
3:16 Ve, y reúne a los ancianos de Israel, y diles: Jehová,
el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob,
me apareció diciendo: En verdad os he visitado, y he visto
lo que se os hace en Egipto;
3:17 y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto
a la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del
heveo y del jebuseo, a una tierra que fluye leche y miel.
3:18 Y oirán tu voz; e irás tú, y los ancianos
de Israel, al rey de Egipto, y le diréis: Jehová el
Dios de los hebreos nos ha encontrado; por tanto, nosotros iremos
ahora camino de tres días por el desierto, para que ofrezcamos
sacrificios a Jehová nuestro Dios.
3:19 Mas yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir
sino por mano fuerte.
3:20 Pero yo extenderé mi mano, y heriré a Egipto
con todas mis maravillas que haré en él, y entonces
os dejará ir.
3:21 Y yo daré a este pueblo gracia en los ojos de los egipcios,
para que cuando salgáis, no vayáis con las manos vacías;
3:22 sino que pedirá cada mujer a su vecina y a su huéspeda
alhajas de plata, alhajas de oro, y vestidos, los cuales pondréis
sobre vuestros hijos y vuestras hijas; y despojaréis a Egipto.
Capítulo 4
4:1 Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí
que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán:
No te ha aparecido Jehová.
4:2 Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en
tu mano? Y él respondió: Una vara.
4:3 El le dijo: Echala en tierra. Y él la echó en
tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella.
4:4 Entonces dijo Jehová a Moisés: Extiende tu mano,
y tómala por la cola. Y él extendió su mano,
y la tomó, y se volvió vara en su mano.
4:5 Por esto creerán que se te ha aparecido Jehová,
el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios
de Jacob.
4:6 Le dijo además Jehová: Mete ahora tu mano en tu
seno. Y él metió la mano en su seno; y cuando la sacó,
he aquí que su mano estaba leprosa como la nieve.
4:7 Y dijo: Vuelve a meter tu mano en tu seno. Y él volvió
a meter su mano en su seno; y al sacarla de nuevo del seno, he aquí
que se había vuelto como la otra carne.
4:8 Si aconteciere que no te creyeren ni obedecieren a la voz de
la primera señal, creerán a la voz de la postrera.
4:9 Y si aún no creyeren a estas dos señales, ni oyeren
tu voz, tomarás de las aguas del río y las derramarás
en tierra; y se cambiarán aquellas aguas que tomarás
del río y se harán sangre en la tierra.
4:10 Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor!
nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde
que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y
torpe de lengua.
4:11 Y Jehová le respondió: ¿Quién dio
la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo,
al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová?
4:12 Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré
lo que hayas de hablar.
4:13 Y él dijo: ¡Ay, Señor! envía, te
ruego, por medio del que debes enviar.
4:14 Entonces Jehová se enojó contra Moisés,
y dijo: ¿No conozco yo a tu hermano Aarón, levita,
y que él habla bien? Y he aquí que él saldrá
a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón.
4:15 Tú hablarás a él, y pondrás en
su boca las palabras, y yo estaré con tu boca y con la suya,
y os enseñaré lo que hayáis de hacer.
4:16 Y él hablará por ti al pueblo; él te será
a ti en lugar de boca, y tú serás para él en
lugar de Dios.
4:17 Y tomarás en tu mano esta vara, con la cual harás
las señales.
Moisés vuelve a Egipto
4:18 Así se fue Moisés, y volviendo a su suegro
Jetro, le dijo: Iré ahora, y volveré a mis hermanos
que están en Egipto, para ver si aún viven. Y Jetro
dijo a Moisés: Ve en paz.
4:19 Dijo también Jehová a Moisés en Madián:
Ve y vuélvete a Egipto, porque han muerto todos los que
procuraban tu muerte.
4:20 Entonces Moisés tomó su mujer y sus hijos,
y los puso sobre un asno, y volvió a tierra de Egipto.
Tomó también Moisés la vara de Dios en su
mano.
4:21 Y dijo Jehová a Moisés: Cuando hayas vuelto
a Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas
que he puesto en tu mano; pero yo endureceré su corazón,
de modo que no dejará ir al pueblo.
4:22 Y dirás a Faraón: Jehová ha dicho así:
Israel es mi hijo, mi primogénito.
4:23 Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva,
mas no has querido dejarlo ir; he aquí yo voy a matar a
tu hijo, tu primogénito.
4:24 Y aconteció en el camino, que en una posada Jehová
le salió al encuentro, y quiso matarlo.
4:25 Entonces Séfora tomó un pedernal afilado y
cortó el prepucio de su hijo, y lo echó a sus pies,
diciendo: A la verdad tú me eres un esposo de sangre.
4:26 Así le dejó luego ir. Y ella dijo: Esposo de
sangre, a causa de la circuncisión.
4:27 Y Jehová dijo a Aarón: Ve a recibir a Moisés
al desierto. Y él fue, y lo encontró en el monte
de Dios, y le besó.
4:28 Entonces contó Moisés a Aarón todas
las palabras de Jehová que le enviaba, y todas las señales
que le había dado.
4:29 Y fueron Moisés y Aarón, y reunieron a todos
los ancianos de los hijos de Israel.
4:30 Y habló Aarón acerca de todas las cosas que
Jehová había dicho a Moisés, e hizo las señales
delante de los ojos del pueblo.
4:31 Y el pueblo creyó; y oyendo que Jehová había
visitado a los hijos de Israel, y que había visto su aflicción,
se inclinaron y adoraron.
Capítulo 5
Moisés y Aarón ante Faraón
5:1 Después Moisés y Aarón entraron a la presencia
de Faraón y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice
así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto.
5:2 Y Faraón respondió: ¿Quién es Jehová,
para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová,
ni tampoco dejaré ir a Israel.
5:3 Y ellos dijeron: El Dios de los hebreos nos ha encontrado; iremos,
pues, ahora, camino de tres días por el desierto, y ofreceremos
sacrificios a Jehová nuestro Dios, para que no venga sobre
nosotros con peste o con espada.
5:4 Entonces el rey de Egipto les dijo: Moisés y Aarón,
¿por qué hacéis cesar al pueblo de su trabajo?
Volved a vuestras tareas.
5:5 Dijo también Faraón: He aquí el pueblo
de la tierra es ahora mucho, y vosotros les hacéis cesar
de sus tareas.
5:6 Y mandó Faraón aquel mismo día a los cuadrilleros
del pueblo que lo tenían a su cargo, y a sus capataces, diciendo:
5:7 De aquí en adelante no daréis paja al pueblo para
hacer ladrillo, como hasta ahora; vayan ellos y recojan por sí
mismos la paja.
5:8 Y les impondréis la misma tarea de ladrillo que hacían
antes, y no les disminuiréis nada; porque están ociosos,
por eso levantan la voz diciendo: Vamos y ofrezcamos sacrificios
a nuestro Dios.
5:9 Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen
en ella, y no atiendan a palabras mentirosas.
5:10 Y saliendo los cuadrilleros del pueblo y sus capataces, hablaron
al pueblo, diciendo: Así ha dicho Faraón: Yo no os
doy paja.
5:11 Id vosotros y recoged la paja donde la halléis; pero
nada se disminuirá de vuestra tarea.
5:12 Entonces el pueblo se esparció por toda la tierra de
Egipto para recoger rastrojo en lugar de paja.
5:13 Y los cuadrilleros los apremiaban, diciendo: Acabad vuestra
obra, la tarea de cada día en su día, como cuando
se os daba paja.
5:14 Y azotaban a los capataces de los hijos de Israel que los cuadrilleros
de Faraón habían puesto sobre ellos, diciendo: ¿Por
qué no habéis cumplido vuestra tarea de ladrillo ni
ayer ni hoy, como antes?
5:15 Y los capataces de los hijos de Israel vinieron a Faraón
y se quejaron a él, diciendo: ¿Por qué lo haces
así con tus siervos?
5:16 No se da paja a tus siervos, y con todo nos dicen: Haced el
ladrillo. Y he aquí tus siervos son azotados, y el pueblo
tuyo es el culpable.
5:17 Y él respondió: Estáis ociosos, sí,
ociosos, y por eso decís: Vamos y ofrezcamos sacrificios
a Jehová.
5:18 Id pues, ahora, y trabajad. No se os dará paja, y habéis
de entregar la misma tarea de ladrillo.
5:19 Entonces los capataces de los hijos de Israel se vieron en
aflicción, al decírseles: No se disminuirá
nada de vuestro ladrillo, de la tarea de cada día.
5:20 Y encontrando a Moisés y a Aarón, que estaban
a la vista de ellos cuando salían de la presencia de Faraón,
5:21 les dijeron: Mire Jehová sobre vosotros, y juzgue; pues
nos habéis hecho abominables delante de Faraón y de
sus siervos, poniéndoles la espada en la mano para que nos
maten.
Jehová comisiona a Moisés y a Aarón
5:22 Entonces Moisés se volvió a Jehová,
y dijo: Señor, ¿por qué afliges a este pueblo?
¿Para qué me enviaste?
5:23 Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en
tu nombre, ha afligido a este pueblo; y tú no has librado
a tu pueblo.
Capítulo 6
6:1 Jehová respondió a Moisés: Ahora verás
lo que yo haré a Faraón; porque con mano fuerte los
dejará ir, y con mano fuerte los echará de su tierra.
6:2 Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo:
Yo soy JEHOVÁ.
6:3 Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente,
mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos.
6:4 También establecí mi pacto con ellos, de darles
la tierra de Canaán, la tierra en que fueron forasteros,
y en la cual habitaron.
6:5 Asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel,
a quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto.
6:6 Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ;
y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto,
y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con
brazo extendido, y con juicios grandes;
6:7 y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios;
y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios,
que os sacó de debajo de las tareas pesadas de Egipto.
6:8 Y os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano
jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob; y yo os
la daré por heredad. Yo JEHOVÁ.
6:9 De esta manera habló Moisés a los hijos de Israel;
pero ellos no escuchaban a Moisés a causa de la congoja de
espíritu, y de la dura servidumbre.
6:10 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
6:11 Entra y habla a Faraón rey de Egipto, que deje ir de
su tierra a los hijos de Israel.
6:12 Y respondió Moisés delante de Jehová:
He aquí, los hijos de Israel no me escuchan; ¿cómo,
pues, me escuchará Faraón, siendo yo torpe de labios?
6:13 Entonces Jehová habló a Moisés y a Aarón
y les dio mandamiento para los hijos de Israel, y para Faraón
rey de Egipto, para que sacasen a los hijos de Israel de la tierra
de Egipto.
6:14 Estos son los jefes de las familias de sus padres: Los hijos
de Rubén, el primogénito de Israel: Hanoc, Falú,
Hezrón y Carmi; estas son las familias de Rubén.
6:15 Los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín,
Zohar, y Saúl hijo de una cananea. Estas son las familias
de Simeón.
6:16 Estos son los nombres de los hijos de Leví por sus linajes:
Gersón, Coat y Merari. Y los años de la vida de Leví
fueron ciento treinta y siete años.
6:17 Los hijos de Gersón: Libni y Simei, por sus familias.
6:18 Y los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel. Y
los años de la vida de Coat fueron ciento treinta y tres
años.
6:19 Y los hijos de Merari: Mahli y Musi. Estas son las familas
de Leví por sus linajes.
6:20 Y Amram tomó por mujer a Jocabed su tía, la cual
dio a luz a Aarón y a Moisés. Y los años de
la vida de Amram fueron ciento treinta y siete años.
6:21 Los hijos de Izhar: Coré, Nefeg y Zicri.
6:22 Y los hijos de Uziel: Misael, Elzafán y Sitri.
6:23 Y tomó Aarón por mujer a Elisabet hija de Aminadab,
hermana de Naasón; la cual dio a luz a Nadab, Abiú,
Eleazar e Itamar.
6:24 Los hijos de Coré: Asir, Elcana y Abiasaf. Estas son
las familias de los coreítas.
6:25 Y Eleazar hijo de Aarón tomó para sí mujer
de las hijas de Futiel, la cual dio a luz a Finees. Y estos son
los jefes de los padres de los levitas por sus familias.
6:26 Este es aquel Aarón y aquel Moisés, a los cuales
Jehová dijo: Sacad a los hijos de Israel de la tierra de
Egipto por sus ejércitos.
6:27 Estos son los que hablaron a Faraón rey de Egipto, para
sacar de Egipto a los hijos de Israel. Moisés y Aarón
fueron éstos.
6:28 Cuando Jehová habló a Moisés en la tierra
de Egipto,
6:29 entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:
Yo soy JEHOVÁ; di a Faraón rey de Egipto todas las
cosas que yo te digo a ti.
6:30 Y Moisés respondió delante de Jehová:
He aquí, yo soy torpe de labios; ¿cómo, pues,
me ha de oír Faraón?
Capítulo 7
7:1 Jehová dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido
dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu
profeta.
7:2 Tú dirás todas las cosas que yo te mande, y Aarón
tu hermano hablará a Faraón, para que deje ir de su
tierra a los hijos de Israel.
7:3 Y yo endureceré el corazón de Faraón, y
multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y
mis maravillas.
7:4 Y Faraón no os oirá; mas yo pondré mi mano
sobre Egipto, y sacaré a mis ejércitos, mi pueblo,
los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios.
7:5 Y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando
extienda mi mano sobre Egipto, y saque a los hijos de Israel de
en medio de ellos.
7:6 E hizo Moisés y Aarón como Jehová les mandó;
así lo hicieron.
7:7 Era Moisés de edad de ochenta años, y Aarón
de edad de ochenta y tres, cuando hablaron a Faraón.
La vara de Aarón
7:8 Habló Jehová a Moisés y a Aarón,
diciendo:
7:9 Si Faraón os respondiere diciendo: Mostrad milagro;
dirás a Aarón: Toma tu vara, y échala delante
de Faraón, para que se haga culebra.
7:10 Vinieron, pues, Moisés y Aarón a Faraón,
e hicieron como Jehová lo había mandado. Y echó
Aarón su vara delante de Faraón y de sus siervos,
y se hizo culebra.
7:11 Entonces llamó también Faraón sabios
y hechiceros, e hicieron también lo mismo los hechiceros
de Egipto con sus encantamientos;
7:12 pues echó cada uno su vara, las cuales se volvieron
culebras; mas la vara de Aarón devoró las varas
de ellos.
7:13 Y el corazón de Faraón se endureció,
y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.
La plaga de sangre
7:14 Entonces Jehová dijo a Moisés: El corazón
de Faraón está endurecido, y no quiere dejar ir
al pueblo.
7:15 Ve por la mañana a Faraón, he aquí que
él sale al río; y tú ponte a la ribera delante
de él, y toma en tu mano la vara que se volvió culebra,
7:16 y dile: Jehová el Dios de los hebreos me ha enviado
a ti, diciendo: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el desierto;
y he aquí que hasta ahora no has querido oír.
7:17 Así ha dicho Jehová: En esto conocerás
que yo soy Jehová: he aquí, yo golpearé con
la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río,
y se convertirá en sangre.
7:18 Y los peces que hay en el río morirán, y hederá
el río, y los egipcios tendrán asco de beber el
agua del río.
7:19 Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón:
Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre
sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre
todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en
sangre, y haya sangre por toda la región de Egipto, así
en los vasos de madera como en los de piedra.
7:20 Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová
lo mandó; y alzando la vara golpeó las aguas que
había en el río, en presencia de Faraón y
de sus siervos; y todas las aguas que había en el río
se convirtieron en sangre.
7:21 Asimismo los peces que había en el río murieron;
y el río se corrompió, tanto que los egipcios no
podían beber de él. Y hubo sangre por toda la tierra
de Egipto.
7:22 Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos;
y el corazón de Faraón se endureció, y no
los escuchó; como Jehová lo había dicho.
7:23 Y Faraón se volvió y fue a su casa, y no dio
atención tampoco a esto.
7:24 Y en todo Egipto hicieron pozos alrededor del río
para beber, porque no podían beber de las aguas del río.
7:25 Y se cumplieron siete días después que Jehová
hirió el río.
Capítulo 8
La plaga de ranas
8:1 Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia
de Faraón y dile: Jehová ha dicho así: Deja
ir a mi pueblo, para que me sirva.
8:2 Y si no lo quisieres dejar ir, he aquí yo castigaré
con ranas todos tus territorios.
8:3 Y el río criará ranas, las cuales subirán
y entrarán en tu casa, en la cámara donde duermes,
y sobre tu cama, y en las casas de tus siervos, en tu pueblo, en
tus hornos y en tus artesas.
8:4 Y las ranas subirán sobre ti, sobre tu pueblo, y sobre
todos tus siervos.
8:5 Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende
tu mano con tu vara sobre los ríos, arroyos y estanques,
para que haga subir ranas sobre la tierra de Egipto.
8:6 Entonces Aarón extendió su mano sobre las aguas
de Egipto, y subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto.
8:7 Y los hechiceros hicieron lo mismo con sus encantamientos, e
hicieron venir ranas sobre la tierra de Egipto.
8:8 Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón,
y les dijo: Orad a Jehová para que quite las ranas de mí
y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca
sacrificios a Jehová.
8:9 Y dijo Moisés a Faraón: Dígnate indicarme
cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo,
para que las ranas sean quitadas de ti y de tus casas, y que solamente
queden en el río.
8:10 Y él dijo: Mañana. Y Moisés respondió:
Se hará conforme a tu palabra, para que conozcas que no hay
como Jehová nuestro Dios.
8:11 Y las ranas se irán de ti, y de tus casas, de tus siervos
y de tu pueblo, y solamente quedarán en el río.
8:12 Entonces salieron Moisés y Aarón de la presencia
de Faraón. Y clamó Moisés a Jehová tocante
a las ranas que había mandado a Faraón.
8:13 E hizo Jehová conforme a la palabra de Moisés,
y murieron las ranas de las casas, de los cortijos y de los campos.
8:14 Y las juntaron en montones, y apestaba la tierra.
8:15 Pero viendo Faraón que le habían dado reposo,
endureció su corazón y no los escuchó, como
Jehová lo había dicho.
La plaga de piojos
8:16 Entonces Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón:
Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra, para que se vuelva
piojos por todo el país de Egipto.
8:17 Y ellos lo hicieron así; y Aarón extendió
su mano con su vara, y golpeó el polvo de la tierra, el
cual se volvió piojos, así en los hombres como en
las bestias; todo el polvo de la tierra se volvió piojos
en todo el país de Egipto.
8:18 Y los hechiceros hicieron así también, para
sacar piojos con sus encantamientos; pero no pudieron. Y hubo
piojos tanto en los hombres como en las bestias.
8:19 Entonces los hechiceros dijeron a Faraón: Dedo de
Dios es éste. Mas el corazón de Faraón se
endureció, y no los escuchó, como Jehová
lo había dicho.
La plaga de moscas
8:20 Jehová dijo a Moisés: Levántate de
mañana y ponte delante de Faraón, he aquí
él sale al río; y dile: Jehová ha dicho así:
Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.
8:21 Porque si no dejas ir a mi pueblo, he aquí yo enviaré
sobre ti, sobre tus siervos, sobre tu pueblo y sobre tus casas
toda clase de moscas; y las casas de los egipcios se llenarán
de toda clase de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estén.
8:22 Y aquel día yo apartaré la tierra de Gosén,
en la cual habita mi pueblo, para que ninguna clase de moscas
haya en ella, a fin de que sepas que yo soy Jehová en medio
de la tierra.
8:23 Y yo pondré redención entre mi pueblo y el
tuyo. Mañana será esta señal.
8:24 Y Jehová lo hizo así, y vino toda clase de
moscas molestísimas sobre la casa de Faraón, sobre
las casas de sus siervos, y sobre todo el país de Egipto;
y la tierra fue corrompida a causa de ellas.
8:25 Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón,
y les dijo: Andad, ofreced sacrificio a vuestro Dios en la tierra.
8:26 Y Moisés respondió: No conviene que hagamos
así, porque ofreceríamos a Jehová nuestro
Dios la abominación de los egipcios. He aquí, si
sacrificáramos la abominación de los egipcios delante
de ellos, ¿no nos apedrearían?
8:27 Camino de tres días iremos por el desierto, y ofreceremos
sacrificios a Jehová nuestro Dios, como él nos dirá.
8:28 Dijo Faraón: Yo os dejaré ir para que ofrezcáis
sacrificios a Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal
que no vayáis más lejos; orad por mí.
8:29 Y respondió Moisés: He aquí, al salir
yo de tu presencia, rogaré a Jehová que las diversas
clases de moscas se vayan de Faraón, y de sus siervos,
y de su pueblo mañana; con tal que Faraón no falte
más, no dejando ir al pueblo a dar sacrificio a Jehová.
8:30 Entonces Moisés salió de la presencia de Faraón,
y oró a Jehová.
8:31 Y Jehová hizo conforme a la palabra de Moisés,
y quitó todas aquellas moscas de Faraón, de sus
siervos y de su pueblo, sin que quedara una.
8:32 Mas Faraón endureció aun esta vez su corazón,
y no dejó ir al pueblo.
Capítulo 9
La plaga en el ganado
9:1 Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia
de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos,
dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.
9:2 Porque si no lo quieres dejar ir, y lo detienes aún,
9:3 he aquí la mano de Jehová estará sobre
tus ganados que están en el campo, caballos, asnos, camellos,
vacas y ovejas, con plaga gravísima.
9:4 Y Jehová hará separación entre los ganados
de Israel y los de Egipto, de modo que nada muera de todo lo de
los hijos de Israel.
9:5 Y Jehová fijó plazo, diciendo: Mañana hará
Jehová esta cosa en la tierra.
9:6 Al día siguiente Jehová hizo aquello, y murió
todo el ganado de Egipto; mas del ganado de los hijos de Israel
no murió uno.
9:7 Entonces Faraón envió, y he aquí que del
ganado de los hijos de Israel no había muerto uno. Mas el
corazón de Faraón se endureció, y no dejó
ir al pueblo.
La plaga de úlceras
9:8 Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Tomad
puñados de ceniza de un horno, y la esparcirá Moisés
hacia el cielo delante de Faraón;
9:9 y vendrá a ser polvo sobre toda la tierra de Egipto,
y producirá sarpullido con úlceras en los hombres
y en las bestias, por todo el país de Egipto.
9:10 Y tomaron ceniza del horno, y se pusieron delante de Faraón,
y la esparció Moisés hacia el cielo; y hubo sarpullido
que produjo úlceras
tanto en los hombres como en las bestias.
9:11 Y los hechiceros no podían estar delante de Moisés
a causa del sarpullido, porque hubo sarpullido en los hechiceros
y en todos los egipcios.
9:12 Pero Jehová endureció el corazón de
Faraón, y no los oyó, como Jehová lo había
dicho a Moisés.
La plaga de granizo
9:13 Entonces Jehová dijo a Moisés: Levántate
de mañana, y ponte delante de Faraón, y dile: Jehová,
el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo,
para que me sirva.
9:14 Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas a tu corazón,
sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que entiendas que no
hay otro como yo en toda la tierra.
9:15 Porque ahora yo extenderé mi mano para herirte a ti
y a tu pueblo de plaga, y serás quitado de la tierra.
9:16 Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder,
y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra.
9:17 ¿Todavía te ensoberbeces contra mi pueblo,
para no dejarlos ir?
9:18 He aquí que mañana a estas horas yo haré
llover granizo muy pesado, cual nunca hubo en Egipto, desde el
día que se fundó hasta ahora.
9:19 Envía, pues, a recoger tu ganado, y todo lo que tienes
en el campo; porque todo hombre o animal que se halle en el campo,
y no sea recogido a casa, el granizo caerá sobre él,
y morirá.
9:20 De los siervos de Faraón, el que tuvo temor de la
palabra de Jehová hizo huir sus criados y su ganado a casa;
9:21 mas el que no puso en su corazón la palabra de Jehová,
dejó sus criados y sus ganados en el campo.
9:22 Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia
el cielo, para que venga granizo en toda la tierra de Egipto sobre
los hombres, y sobre las bestias, y sobre toda la hierba del campo
en el país de Egipto.
9:23 Y Moisés extendió su vara hacia el cielo, y
Jehová hizo tronar y granizar, y el fuego se descargó
sobre la tierra; y Jehová hizo llover granizo sobre la
tierra de Egipto.
9:24 Hubo, pues, granizo, y fuego 
mezclado con el granizo, tan grande, cual nunca hubo en toda la
tierra de Egipto desde que fue habitada.
9:25 Y aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto
todo lo que estaba en el campo, así hombres como bestias;
asimismo destrozó el granizo toda la hierba del campo,
y desgajó todos los árboles del país.
9:26 Solamente en la tierra de Gosén, donde estaban los
hijos de Israel, no hubo granizo.
9:27 Entonces Faraón envió a llamar a Moisés
y a Aarón, y les dijo: He pecado esta vez; Jehová
es justo, y yo y mi pueblo impíos.
9:28 Orad a Jehová para que cesen los truenos de Dios y
el granizo, y yo os dejaré ir, y no os detendréis
más.
9:29 Y le respondió Moisés: Tan pronto salga yo
de la ciudad, extenderé mis manos a Jehová, y los
truenos cesarán, y no habrá más granizo;
para que sepas que de Jehová es la tierra.
9:30 Pero yo sé que ni tú ni tus siervos temeréis
todavía la presencia de Jehová Dios.
9:31 El lino, pues, y la cebada fueron destrozados, porque la
cebada estaba ya espigada, y el lino en caña.
9:32 Mas el trigo y el centeno no fueron destrozados, porque eran
tardíos.
9:33 Y salido Moisés de la presencia de Faraón,
fuera de la ciudad, extendió sus manos a Jehová,
y cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia no cayó
más sobre la tierra.
9:34 Y viendo Faraón que la lluvia había cesado,
y el granizo y los truenos, se obstinó en pecar, y endurecieron
su corazón él y sus siervos.
9:35 Y el corazón de Faraón se endureció,
y no dejó ir a los hijos de Israel, como Jehová
lo había dicho por medio de Moisés.
Capítulo 10
La plaga de langostas
10:1 Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de
Faraón; porque yo he endurecido su corazón, y el corazón
de sus siervos, para mostrar entre ellos estas mis señales,
10:2 y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que
yo hice en Egipto, y mis señales que hice entre ellos; para
que sepáis que yo soy Jehová.
10:3 Entonces vinieron Moisés y Aarón a Faraón,
y le dijeron: Jehová el Dios de los hebreos ha dicho así:
¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante
de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.
10:4 Y si aún rehúsas dejarlo ir, he aquí que
mañana yo traeré sobre tu territorio la langosta,
10:5 la cual cubrirá la faz de la tierra, de modo que no
pueda verse la tierra; y ella comerá lo que escapó,
lo que os quedó del granizo; comerá asimismo todo
árbol que os fructifica en el campo.
10:6 Y llenará tus casas, y las casas de todos tus siervos,
y las casas de todos los egipcios, cual nunca vieron tus padres
ni tus abuelos, desde que ellos fueron sobre la tierra hasta hoy.
Y se volvió y salió de delante de Faraón.
10:7 Entonces los siervos de Faraón le dijeron: ¿Hasta
cuándo será este hombre un lazo para nosotros? Deja
ir a estos hombres, para que sirvan a Jehová su Dios. ¿Acaso
no sabes todavía que Egipto está ya destruido?
10:8 Y Moisés y Aarón volvieron a ser llamados ante
Faraón, el cual les dijo: Andad, servid a Jehová vuestro
Dios. ¿Quiénes son los que han de ir?
10:9 Moisés respondió: Hemos de ir con nuestros niños
y con nuestros viejos, con nuestros hijos y con nuestras hijas;
con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir; porque es
nuestra fiesta solemne para Jehová.
10:10 Y él les dijo: ¡Así sea Jehová
con vosotros! ¿Cómo os voy a dejar ir a vosotros y
a vuestros niños? ¡Mirad cómo el mal está
delante de vuestro rostro!
10:11 No será así; id ahora vosotros los varones,
y servid a Jehová, pues esto es lo que vosotros pedisteis.
Y los echaron de la presencia de Faraón.
10:12 Entonces Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano
sobre la tierra de Egipto para traer la langosta, a fin de que suba
sobre el país de Egipto, y consuma todo lo que el granizo
dejó.
10:13 Y extendió Moisés su vara sobre la tierra de
Egipto, y Jehová trajo un viento oriental sobre el país
todo aquel día y toda aquella noche; y al venir la mañana
el viento oriental trajo la langosta.
10:14 Y subió la langosta sobre toda la tierra de Egipto,
y se asentó en todo el país de Egipto en tan gran
cantidad como no la hubo antes ni la habrá después;
10:15 y cubrió la faz de todo el país, y oscureció
la tierra;
y consumió toda la hierba de la tierra, y todo el fruto de
los árboles que había dejado el granizo; no quedó
cosa verde en árboles ni en hierba del campo, en toda la
tierra de Egipto.
10:16 Entonces Faraón se apresuró a llamar a Moisés
y a Aarón, y dijo: He pecado contra Jehová vuestro
Dios, y contra vosotros.
10:17 Mas os ruego ahora que perdonéis mi pecado solamente
esta vez, y que oréis a Jehová vuestro Dios que quite
de mí al menos esta plaga mortal.
10:18 Y salió Moisés de delante de Faraón,
y oró a Jehová.
10:19 Entonces Jehová trajo un fortísimo viento occidental,
y quitó la langosta y la arrojó en el Mar Rojo; ni
una langosta quedó en todo el país de Egipto.
10:20 Pero Jehová endureció el corazón de Faraón,
y éste no dejó ir a los hijos de Israel.
La plaga de tinieblas
10:21 Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia
el cielo, para que haya tinieblas
sobre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera las palpe.
10:22 Y extendió Moisés su mano hacia el cielo,
y hubo densas tinieblas sobre toda la tierra de Egipto, por tres
días.
10:23 Ninguno vio a su prójimo, ni nadie se levantó
de su lugar en tres días; mas todos los hijos de Israel
tenían luz en sus habitaciones.
10:24 Entonces Faraón hizo llamar a Moisés, y dijo:
Id, servid a Jehová; solamente queden vuestras ovejas y
vuestras vacas; vayan también vuestros niños con
vosotros.
10:25 Y Moisés respondió: Tú también
nos darás sacrificios y holocaustos que sacrifiquemos para
Jehová nuestro Dios.
10:26 Nuestros ganados irán también con nosotros;
no quedará ni una pezuña; porque de ellos hemos
de tomar para servir a Jehová nuestro Dios, y no sabemos
con qué hemos de servir a Jehová hasta que lleguemos
allá.
10:27 Pero Jehová endureció el corazón de
Faraón, y no quiso dejarlos ir.
10:28 Y le dijo Faraón: Retírate de mí; guárdate
que no veas más mi rostro, porque en cualquier día
que vieres mi rostro, morirás.
10:29 Y Moisés respondió: Bien has dicho; no veré
más tu rostro.
Capítulo 11
Anunciada la muerte de los primogénitos
11:1 Jehová dijo a Moisés: Una plaga traeré
aún sobre Faraón y sobre Egipto, después de
la cual él os dejará ir de aquí; y seguramente
os echará de aquí del todo.
11:2 Habla ahora al pueblo, y que cada uno pida a su vecino, y cada
una a su vecina, alhajas de plata y de oro.
11:3 Y Jehová dio gracia al pueblo en los ojos de los egipcios.
También Moisés era tenido por gran varón en
la tierra de Egipto, a los ojos de los siervos de Faraón,
y a los ojos del pueblo.
11:4 Dijo, pues, Moisés: Jehová ha dicho así:
A la medianoche yo saldré por en medio de Egipto,
11:5 y morirá todo primogénito en tierra de Egipto,
desde el primogénito de Faraón que se sienta en su
trono, hasta el primogénito de la sierva que está
tras el molino, y todo primogénito de las bestias.
11:6 Y habrá gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual
nunca hubo, ni jamás habrá.
11:7 Pero contra todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta
la bestia, ni un perro moverá su lengua, para que sepáis
que Jehová hace diferencia entre los egipcios y los israelitas.
11:8 Y descenderán a mí todos estos tus siervos, e
inclinados delante de mí dirán: Vete, tú y
todo el pueblo que está debajo de ti; y después de
esto yo saldré. Y salió muy enojado de la presencia
de Faraón.
11:9 Y Jehová dijo a Moisés: Faraón no os oirá,
para que mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto.
11:10 Y Moisés y Aarón hicieron todos estos prodigios
delante de Faraón; pues Jehová había endurecido
el corazón de Faraón, y no envió a los hijos
de Israel fuera de su país.
Capítulo 12
La Pascua
12:1 Habló Jehová a Moisés y a Aarón
en la tierra de Egipto, diciendo:
12:2 Este mes os será principio de los meses; para vosotros
será éste el primero en los meses del año.
12:3 Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En
el diez de este mes tómese cada uno un cordero según
las familias de los padres, un cordero por familia.
12:4 Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para
comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su
casa tomarán uno según el número de las personas;
conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre
el cordero.
12:5 El animal será sin defecto, macho de un año;
lo tomaréis de las ovejas o de las cabras.
12:6 Y lo guardaréis hasta el día catorce de este
mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo
de Israel entre las dos tardes.
12:7 Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos
postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.
12:8 Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes
sin levadura; con hierbas amargas lo comerán.
12:9 Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida
en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas.
12:10 Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana;
y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en
el fuego.
12:11 Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos,
vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra
mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua    de
Jehová.
12:12 Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto,
y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto,
así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré
mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová.
12:13 Y la sangre os será por señal en las casas donde
vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré
de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando
hiera la tierra de Egipto.
12:14 Y este día os será en memoria, y lo celebraréis
como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones;
por estatuto perpetuo lo celebraréis.
12:15 Siete días comeréis panes sin levadura; y así
el primer día haréis que no haya levadura en vuestras
casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día
hasta el séptimo, será cortado de Israel.
12:16 El primer día habrá santa convocación,
y asimismo en el séptimo día tendréis una santa
convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto
solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer.
12:17 Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura,     porque
en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra
de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras
generaciones por costumbre perpetua.
12:18 En el mes primero comeréis los panes sin levadura,
desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno
del mes por la tarde.
12:19 Por siete días no se hallará levadura en vuestras
casas; porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero
como natural del país, será cortado de la congregación
de Israel.
12:20 Ninguna cosa leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones
comeréis panes sin levadura.
12:21 Y Moisés convocó a todos los ancianos de Israel,
y les dijo: Sacad y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad
la pascua.
12:22 Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará
en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre
que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de
las puertas de su casa hasta la mañana.
12:23 Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios;
y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará
Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor
en vuestras casas para herir.
12:24 Guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros
hijos para siempre.
12:25 Y cuando entréis en la tierra que Jehová os
dará, como prometió, guardaréis este rito.
12:26 Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es
este rito vuestro?,
12:27 vosotros responderéis: Es la víctima de la pascua
de Jehová, el cual pasó por encima de las casas de
los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios,
y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó
y adoró.
12:28 Y los hijos de Israel fueron e hicieron puntualmente así,
como Jehová había mandado a Moisés y a Aarón.
Muerte de los primogénitos
12:29 Y aconteció que a la medianoche Jehová hirió
a todo primogénito
en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón
que se sentaba sobre su trono hasta el primogénito del
cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito
de los animales.
12:30 Y se levantó aquella noche Faraón, él
y todos sus siervos, y todos los egipcios; y hubo un gran clamor
en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto.
12:31 E hizo llamar a Moisés y a Aarón de noche,
y les dijo: Salid de en medio de mi pueblo vosotros y los hijos
de Israel, e id, servid a Jehová, como habéis dicho.
12:32 Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacas, como
habéis dicho, e idos; y bendecidme también a mí.
12:33 Y los egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa
a echarlos de la tierra; porque decían: Todos somos muertos.
12:34 Y llevó el pueblo su masa antes que se leudase, sus
masas envueltas en sus sábanas sobre sus hombros.
12:35 E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de
Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de
oro, y vestidos.
12:36 Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios,
y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los
egipcios.
Los israelitas salen de Egipto
12:37 Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot,
como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños.
12:38 También subió con ellos grande multitud de
toda clase de gentes, y ovejas, y muchísimo ganado.
12:39 Y cocieron tortas sin levadura de la masa que habían
sacado de Egipto, pues no había leudado, porque al echarlos
fuera los egipcios, no habían tenido tiempo ni para prepararse
comida.
12:40 El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue
cuatrocientos treinta años. 
12:41 Y pasados los cuatrocientos treinta años, en el mismo
día todas las huestes de Jehová salieron de la tierra
de Egipto.
12:42 Es noche de guardar para Jehová, por haberlos sacado
en ella de la tierra de Egipto. Esta noche deben guardarla para
Jehová todos los hijos de Israel en sus generaciones.
12:43 Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Esta
es la ordenanza de la pascua; ningún extraño comerá
de ella.
12:44 Mas todo siervo humano comprado por dinero comerá
de ella, después que lo hubieres circuncidado.
12:45 El extranjero y el jornalero no comerán de ella.
12:46 Se comerá en una casa, y no llevarás de aquella
carne fuera de ella, ni quebraréis hueso suyo. 
12:47 Toda la congregación de Israel lo hará.
12:48 Mas si algún extranjero morare contigo, y quisiere
celebrar la pascua para Jehová, séale circuncidado
todo varón, y entonces la celebrará, y será
como uno de vuestra nación; pero ningún incircunciso
comerá de ella.
12:49 La misma ley será para el natural, y para el extranjero
que habitare entre vosotros.
12:50 Así lo hicieron todos los hijos de Israel; como mandó
Jehová a Moisés y a Aarón, así lo
hicieron.
12:51 Y en aquel mismo día sacó Jehová a
los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos.
Capítulo 13
Consagración de los primogénitos
13:1 Jehová habló a Moisés, diciendo:
13:2 Conságrame todo primogénito. Cualquiera que abre
matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como
de los animales, mío es.
13:3 Y Moisés dijo al pueblo: Tened memoria de este día,
en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre,
pues Jehová os ha sacado de aquí con mano fuerte;
por tanto, no comeréis leudado.
13:4 Vosotros salís hoy en el mes de Abib.
13:5 Y cuando Jehová te hubiere metido en la tierra del cananeo,
del heteo, del amorreo, del heveo y del jebuseo, la cual juró
a tus padres que te daría, tierra que destila leche y miel,
harás esta celebración en este mes.
13:6 Siete días comerás pan sin leudar, y el séptimo
día será fiesta para Jehová.
13:7 Por los siete días se comerán los panes sin levadura,
y no se verá contigo nada leudado, ni levadura, en todo tu
territorio.
13:8 Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo:
Se hace esto con motivo de lo que Jehová hizo conmigo cuando
me sacó de Egipto.
13:9 Y te será como una señal sobre tu mano, y como
un memorial delante de tus ojos, para que la ley de Jehová
esté en tu boca; por cuanto con mano fuerte te sacó
Jehová de Egipto.
13:10 Por tanto, tú guardarás este rito en su tiempo
de año en año.
13:11 Y cuando Jehová te haya metido en la tierra del cananeo,
como te ha jurado a ti y a tus padres, y cuando te la hubiere dado,
13:12 dedicarás a Jehová todo aquel que abriere matriz,
y asimismo todo primer nacido de tus animales; los machos serán
de Jehová.
13:13 Mas todo primogénito de asno redimirás con un
cordero; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz. También
redimirás al primogénito de tus hijos.
13:14 Y cuando mañana te pregunte tu hijo, diciendo: ¿Qué
es esto?, le dirás: Jehová nos sacó con mano
fuerte de Egipto, de casa de servidumbre;
13:15 y endureciéndose Faraón para no dejarnos ir,
Jehová hizo morir en la tierra de Egipto a todo primogénito,
desde el primogénito humano hasta el primogénito de
la bestia; y por esta causa yo sacrifico para Jehová todo
primogénito macho, y redimo al primogénito de mis
hijos.
13:16 Te será, pues, como una señal sobre tu mano,
y por un memorial delante de tus ojos, por cuanto Jehová
nos sacó de Egipto con mano fuerte.
La columna de nube y de fuego
13:17 Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios
no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos,
que estaba cerca; porque dijo Dios: Para que no se arrepienta
el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto.
13:18 Mas hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del desierto
del Mar Rojo. Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados.
13:19 Tomó también consigo Moisés los huesos
de José, el cual había juramentado a los hijos de
Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis
subir mis huesos de aquí con vosotros.
13:20 Y partieron de Sucot y acamparon en Etam, a la entrada del
desierto.
13:21 Y Jehová iba delante de ellos de día en una
columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una
columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de
día y de noche.
13:22 Nunca se apartó de delante del pueblo la columna
de nube de día, ni de noche la columna de fuego.
Capítulo 14
Los israelitas cruzan el Mar Rojo
14:1 Habló Jehová a Moisés, diciendo:
14:2 Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante
de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón; delante
de él acamparéis junto al mar.
14:3 Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Encerrados
están en la tierra, el desierto los ha encerrado.
14:4 Y yo endureceré el corazón de Faraón para
que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo
su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Jehová.
Y ellos lo hicieron así.
14:5 Y fue dado aviso al rey de Egipto, que el pueblo huía;
y el corazón de Faraón y de sus siervos se volvió
contra el pueblo, y dijeron: ¿Cómo hemos hecho esto
de haber dejado ir a Israel, para que no nos sirva?
14:6 Y unció su carro, y tomó consigo su pueblo;
14:7 y tomó seiscientos carros escogidos, y todos los carros
de Egipto, y los capitanes sobre ellos.
14:8 Y endureció Jehová el corazón de Faraón
rey de Egipto, y él siguió a los hijos de Israel;
pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa.
14:9 Siguiéndolos, pues, los egipcios, con toda la caballería
y carros de Faraón, su gente de a caballo, y todo su ejército,
los alcanzaron acampados junto al mar, al lado de Pi-hahirot, delante
de Baal-zefón.
14:10 Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel
alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían
tras ellos; por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera,
y clamaron a Jehová.
14:11 Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros
en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por
qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado
de Egipto?
14:12 ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo:
Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir
a los egipcios, que morir nosotros en el desierto.
14:13 Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes,
y ved la salvación que Jehová hará hoy con
vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca
más para siempre los veréis.
14:14 Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis
tranquilos.
14:15 Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué
clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.
14:16 Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar,
y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del
mar, en seco.
14:17 Y he aquí, yo endureceré el corazón de
los egipcios para que los sigan; y yo me glorificaré en Faraón
y en todo su ejército, en sus carros y en su caballería;
14:18 y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando
me glorifique en Faraón, en sus carros y en su gente de a
caballo.
14:19 Y el ángel de Dios que iba delante del campamento de
Israel, se apartó e iba en pos de ellos; y asimismo la columna
de nube que iba delante de ellos se apartó y se puso a sus
espaldas,
14:20 e iba entre el campamento de los egipcios y el campamento
de Israel; y era nube y tinieblas para aquéllos, y alumbraba
a Israel de noche, y en toda aquella noche nunca se acercaron los
unos a los otros.
14:21 Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo
Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda
aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron
divididas.
14:22 Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar,
en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda.
14:23 Y siguiéndolos los egipcios, entraron tras ellos hasta
la mitad del mar, toda la caballería de Faraón, sus
carros y su gente de a caballo.
14:24 Aconteció a la vigilia de la mañana, que Jehová
miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego
y nube, y trastornó el campamento de los egipcios,
14:25 y quitó las ruedas de sus carros, y los trastornó
gravemente. Entonces los egipcios dijeron: Huyamos de delante de
Israel, porque Jehová pelea por ellos contra los egipcios.
14:26 Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre
el mar, para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus
carros, y sobre su caballería.
14:27 Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar,
y cuando amanecía, el mar se volvió en toda su fuerza,
y los egipcios al huir se encontraban con el mar; y Jehová
derribó a los egipcios en medio del mar.
14:28 Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballería,
y todo el ejército de Faraón que había entrado
tras ellos en el mar; no quedó de ellos ni uno.
14:29 Y los hijos de Israel fueron por en medio del mar, en seco,
teniendo las aguas por muro a su derecha y a su izquierda.
14:30 Así salvó Jehová aquel día a Israel
de mano de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a la
orilla del mar.
14:31 Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó
contra los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y
creyeron a Jehová y a Moisés su siervo.
Capítulo 15
Cántico de Moisés y de María
15:1 Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este
cántico
a Jehová, y dijeron:
Cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente;
Ha echado en el mar al caballo y al jinete.
15:2 Jehová es mi fortaleza y mi cántico,
Y ha sido mi salvación. 
Este es mi Dios, y lo alabaré;
Dios de mi padre, y lo enalteceré.
15:3 Jehová es varón de guerra;
Jehová es su nombre.
15:4 Echó en el mar los carros de Faraón y su ejército;
Y sus capitanes escogidos fueron hundidos en el Mar Rojo.
15:5 Los abismos los cubrieron;
Descendieron a las profundidades como piedra.
15:6 Tu diestra, oh Jehová, ha sido magnificada en poder;
Tu diestra, oh Jehová, ha quebrantado al enemigo.
15:7 Y con la grandeza de tu poder has derribado a los que se
levantaron contra ti.
Enviaste tu ira; los consumió como a hojarasca.
15:8 Al soplo de tu aliento se amontonaron las aguas;
Se juntaron las corrientes como en un montón;
Los abismos se cuajaron en medio del mar.
15:9 El enemigo dijo:
Perseguiré, apresaré, repartiré despojos;
Mi alma se saciará de ellos;
Sacaré mi espada, los destruirá mi mano.
15:10 Soplaste con tu viento; los cubrió el mar;
Se hundieron como plomo en las impetuosas aguas.
15:11 ¿Quién como tú, oh Jehová,
entre los dioses?
¿Quién como tú, magnífico en santidad,
Terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?
15:12 Extendiste tu diestra;
La tierra los tragó.
15:13 Condujiste en tu misericordia a este pueblo que redimiste;
Lo llevaste con tu poder a tu santa morada.
15:14 Lo oirán los pueblos, y temblarán;
Se apoderará dolor de la tierra de los filisteos.
15:15 Entonces los caudillos de Edom se turbarán;
A los valientes de Moab les sobrecogerá temblor;
Se acobardarán todos los moradores de Canaán.
15:16 Caiga sobre ellos temblor y espanto;
A la grandeza de tu brazo enmudezcan como una piedra;
Hasta que haya pasado tu pueblo, oh Jehová,
Hasta que haya pasado este pueblo que tú rescataste.
15:17 Tú los introducirás y los plantarás
en el monte de tu heredad,
En el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová,
En el santuario que tus manos,
oh Jehová, han afirmado.
15:18 Jehová reinará eternamente y para siempre.
15:19 Porque Faraón entró cabalgando con sus carros
y su gente de a caballo en el mar, y Jehová hizo volver
las aguas del mar sobre ellos; mas los hijos de Israel pasaron
en seco por en medio del mar.
15:20 Y María la profetisa, hermana de Aarón, tomó
un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de
ella con panderos y danzas.
15:21 Y María les respondía:
Cantad a Jehová, porque en extremo se ha engrandecido;
Ha echado en el mar al caballo y al jinete.
El agua amarga de Mara
15:22 E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo,
y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días
por el desierto sin hallar agua.
15:23 Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara,
porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara.
15:24 Entonces el pueblo murmuró contra Moisés,
y dijo: ¿Qué hemos de beber?
15:25 Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová
le mostró un árbol; y lo echó en las aguas,
y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas,
y allí los probó;
15:26 y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu
Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído
a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad
de las que envié a los egipcios te enviaré a ti;
porque yo soy Jehová tu sanador.
15:27 Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas,
y setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas.
Capítulo 16
Dios da el maná
16:1 Partió luego de Elim toda la congregación de
los hijos de Israel, y vino al desierto de Sin, que está
entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo
mes después que salieron de la tierra de Egipto.
16:2 Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró
contra Moisés y Aarón en el desierto;
16:3 y les decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos
muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando
nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos
pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto
para matar de hambre a toda esta multitud.
16:4 Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os
haré llover pan del cielo;
y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción
de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no.
16:5 Mas en el sexto día prepararán para guardar el
doble de lo que suelen recoger cada día.
16:6 Entonces dijeron Moisés y Aarón a todos los hijos
de Israel: En la tarde sabréis que Jehová os ha sacado
de la tierra de Egipto,
16:7 y a la mañana veréis la gloria de Jehová;
porque él ha oído vuestras murmuraciones contra Jehová;
porque nosotros, ¿qué somos, para que vosotros murmuréis
contra nosotros?
16:8 Dijo también Moisés: Jehová os dará
en la tarde carne para comer, y en la mañana pan hasta saciaros;
porque Jehová ha oído vuestras murmuraciones con que
habéis murmurado contra él; porque nosotros, ¿qué
somos? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra
Jehová.
16:9 Y dijo Moisés a Aarón: Di a toda la congregación
de los hijos de Israel: Acercaos a la presencia de Jehová,
porque él ha oído vuestras murmuraciones.
16:10 Y hablando Aarón a toda la congregación de los
hijos de Israel, miraron hacia el desierto, y he aquí la
gloria de Jehová apareció en la nube.
16:11 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:
16:12 Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel;
háblales, diciendo: Al caer la tarde comeréis carne,
y por la mañana os saciaréis de pan, y sabréis
que yo soy Jehová vuestro Dios.
16:13 Y venida la tarde, subieron codornices que cubrieron el campamento;
y por la mañana descendió rocío en derredor
del campamento.
16:14 Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí
sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como
una escarcha sobre la tierra.
16:15 Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros:
¿Qué es esto? porque no sabían qué era.
Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os
da para comer.
16:16 Esto es lo que Jehová ha mandado: Recoged de él
cada uno según lo que pudiere comer; un gomer
por cabeza, conforme al número de vuestras personas, tomaréis
cada uno para los que están en su tienda.
16:17 Y los hijos de Israel lo hicieron así; y recogieron
unos más, otros menos;
16:18 y lo medían por gomer,
y no sobró al que había recogido mucho, ni faltó
al que había recogido poco;
cada uno recogió conforme a lo que había de comer.
16:19 Y les dijo Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana.
16:20 Mas ellos no obedecieron a Moisés, sino que algunos
dejaron de ello para otro día, y crió gusanos, y hedió;
y se enojó contra ellos Moisés.
16:21 Y lo recogían cada mañana, cada uno según
lo que había de comer; y luego que el sol calentaba, se derretía.
16:22 En el sexto día recogieron doble porción de
comida, dos gomeres
para cada uno; y todos los príncipes de la congregación
vinieron y se lo hicieron saber a Moisés.
16:23 Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová:
Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado
a Jehová;
lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis
de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para
mañana.
16:24 Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según
lo que Moisés había mandado, y no se agusanó,
ni hedió.
16:25 Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es día
de reposo para Jehová; hoy no hallaréis en el campo.
16:26 Seis días lo recogeréis; mas el séptimo
día es día de reposo; en él no se hallará.
16:27 Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo
día a recoger, y no hallaron.
16:28 Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo
no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?
16:29 Mirad que Jehová os dió el día de reposo,
y por eso en el sexto día os da pan para dos días.
Estése, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él
en el séptimo día.
16:30 Así el pueblo reposó el séptimo día.
16:31 Y la casa de Israel lo llamó Maná; y era como
semilla de culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel.
16:32 Y dijo Moisés: Esto es lo que Jehová ha mandado:
Llenad un gomer
de él, y guardadlo para vuestros descendientes, a fin de
que vean el pan que yo os di a comer en el desierto, cuando yo os
saqué de la tierra de Egipto.
16:33 Y dijo Moisés a Aarón: Toma una vasija y pon
en ella un gomer
de maná,
y ponlo delante de Jehová, para que sea guardado para vuestros
descendientes.
16:34 Y Aarón lo puso delante del Testimonio para guardarlo,
como Jehová lo mandó a Moisés.
16:35 Así comieron los hijos de Israel maná cuarenta
años, hasta que llegaron a tierra habitada; maná comieron
hasta que llegaron a los límites de la tierra de Canaán.
16:36 Y un gomer
es la décima parte de un efa.
Capítulo 17
Agua de la roca
17:1 Toda la congregación de los hijos de Israel partió
del desierto de Sin por sus jornadas, conforme al mandamiento de
Jehová, y acamparon en Refidim; y no había agua para
que el pueblo bebiese.
17:2 Y altercó el pueblo con Moisés, y dijeron: Danos
agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué
altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis
a Jehová?
17:3 Así que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró
contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos hiciste
subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos
y a nuestros ganados?
17:4 Entonces clamó Moisés a Jehová, diciendo:
¿Qué haré con este pueblo? De aquí a
un poco me apedrearán.
17:5 Y Jehová dijo a Moisés: Pasa delante del pueblo,
y toma contigo de los ancianos de Israel; y toma también
en tu mano tu vara con que golpeaste el río, y ve.
17:6 He aquí que yo estaré delante de ti allí
sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña,
y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés
lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel.
17:7 Y llamó el nombre de aquel lugar Masah y Meriba, por
la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehová,
diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros,
o no?
Guerra con Amalec
17:8 Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim.
17:9 Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones,
y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre
la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano.
17:10 E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando
contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a
la cumbre del collado.
17:11 Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano,
Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano,
prevalecía Amalec.
17:12 Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron
una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó
sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el
uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos
firmeza hasta que se puso el sol.
17:13 Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de
espada.
17:14 Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para
memoria en un libro, y di a Josué que raeré del
todo la memoria de Amalec de debajo del cielo. 
17:15 Y Moisés edificó un altar, y llamó
su nombre Jehová- nisi;
17:16 y dijo: Por cuanto la mano de Amalec se levantó contra
el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra
con Amalec de generación en generación.
Capítulo 18
Jetro visita a Moisés
18:1 Oyó Jetro sacerdote de Madián, suegro de Moisés,
todas las cosas que Dios había hecho con Moisés, y
con Israel su pueblo, y cómo Jehová había sacado
a Israel de Egipto.
18:2 Y tomó Jetro suegro de Moisés a Séfora
la mujer de Moisés, después que él la envió,
18:3 y a sus dos hijos;
el uno se llamaba Gersón, porque dijo: Forastero he sido
en tierra ajena;
18:4 y el otro se llamaba Eliezer, porque dijo: El Dios de mi padre
me ayudó, y me libró de la espada de Faraón.
18:5 Y Jetro el suegro de Moisés, con los hijos y la mujer
de éste, vino a Moisés en el desierto, donde estaba
acampado junto al monte de Dios;
18:6 y dijo a Moisés: Yo tu suegro Jetro vengo a ti, con
tu mujer, y sus dos hijos con ella.
18:7 Y Moisés salió a recibir a su suegro, y se inclinó,
y lo besó; y se preguntaron el uno al otro cómo estaban,
y vinieron a la tienda.
18:8 Y Moisés contó a su suegro todas las cosas que
Jehová había hecho a Faraón y a los egipcios
por amor de Israel, y todo el trabajo que habían pasado en
el camino, y cómo los había librado Jehová.
18:9 Y se alegró Jetro de todo el bien que Jehová
había hecho a Israel, al haberlo librado de mano de los egipcios.
18:10 Y Jetro dijo: Bendito sea Jehová, que os libró
de mano de los egipcios, y de la mano de Faraón, y que libró
al pueblo de la mano de los egipcios.
18:11 Ahora conozco que Jehová es más grande que todos
los dioses; porque en lo que se ensoberbecieron prevaleció
contra ellos.
18:12 Y tomó Jetro, suegro de Moisés, holocaustos
y sacrificios para Dios; y vino Aarón y todos los ancianos
de Israel para comer con el suegro de Moisés delante de Dios.
Nombramiento de jueces
(Dt. 1.9-18)
18:13 Aconteció que al día siguiente se sentó
Moisés a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de
Moisés desde la mañana hasta la tarde.
18:14 Viendo el suegro de Moisés todo lo que él
hacía con el pueblo, dijo: ¿Qué es es |